22 de abril 2004 - 00:00

Por crisis energética, se perdería 1% de PBI

Por crisis energética, se perdería 1% de PBI
El costo de una crisis energética ante la eventual escasez de gas en 2004 debería ser inferior a 1% del Producto (PIB), según estima el Banco Central en su Informe de Inflación. De todos modos, advierte que esto se daría siempre y cuando no surjan nuevas complicaciones climáticas o haya una administración ineficiente de los problemas.

En cuanto al impacto inflacionario, también sería poco relevante; según los cálculos del Central, del orden de 1% en el nivel mayorista y de 0,5% en el minorista.


Al comparar el precio actual del gas con sus sustitutos más cercanos (gasoil, fueloil, electricidad y querosén) se observa que la demanda de gas es muy insensible a potenciales aumentos de precios. «Por lo tanto, cualquier solución de mercado que intente resolver la escasez relativa de gas en 2004 deberá concentrarse en la oferta», recomienda el informe.

El gobierno ya anunció medidas para mitigar la falta de gas vía menores exportaciones y mayores importaciones de sustitutos. Para el Central, «la sustitución de gas por insumos alternativos tendrá un impacto directo en el balance comercial de hasta u$s 500 millones, que profundizará la tendencia a la baja del superávit de cuenta corriente observada en los últimos trimestres». En cuanto al impacto en el resto de las variables macroeconómicas, agrega, «eso dependerá exclusivamente de la administración de la crisis. En particular, cómo va a asignar el gobierno esos cupos y quién va a cubrir la diferencia de precio (el fueloil que se importará de Venezuela cuesta aproximadamente 6 veces más que el gas producido localmente)». El titular del Central, Alfonso Prat-Gay, puntualizó que alguien tendrá que compensar a Cammesa por el diferencial de precio. «Esta diferencia, de hasta $ 1.000 millones en el peor de los casos, repercutirá, seguramente, en un mayor costo fiscal y un mayor costo de producción para las empresas que cuenten con la tecnología para sustituir gas por combustibles alternativos que podrá o no trasladarse al consumidor a través de un aumento de precios finales.»

«Sin embargo, dada la estructura de costos de la industria y sus márgenes de rentabilidad, el impacto en el IPIM (índice de precios mayoristas) sería menor que un punto porcentual, y sobre el IPC (inflación minorista) no debería superar 0,5%, aún en un escenario de importante escasez.»

En relación con el eventual impacto en la actividad económica, «en principio estaría circunscripto a aquellos sectores que no pueden evitar la interrupción del suministro y que no cuenten con tecnología adecuada para sustituir el gas por otros combustibles».

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