La guerra de tarifas que emprendieron las empresas aéreas por el mercado de cabotaje tuvo un resultado positivo en noviembre, cuando la caída del tráfico de pasajeros dentro del país fue de 16,63% con respecto a igual mes del año anterior. Esto equivale a casi la mitad de la baja que se venía registrando desde junio, comparando cada mes con el mismo del año anterior. Así, si se consideran los pasajeros de cabotaje entre enero y noviembre de este año, la caída totaliza 27,15% con relación a los once meses de 2000. Por el contrario, en el tráfico internacional, la caída en el tráfico de pasajeros en noviembre fue de 18,45%, mayor al promedio de reducción que se venía observando en los meses anteriores. El acumulado entre enero y noviembre en pasajeros internacionales tuvo una declinación de 13,28%. • Duda
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Sin embargo, ayer empezó a dudarse que el recorte en la caída del tráfico de pasajeros pueda mantenerse. Sin el plan de competitividad que las empresas aéreas estaban por ahora negociando con el gobierno, no podrían seguir sosteniendo tarifas con muy escaso margen de ganancia. No obstante, por ahora, las compañías no adelantaron opinión sobre este punto, en espera de conocer quiénes serán los afectados por el recorte de los planes de competitividad, anunciado el domingo.
Los datos sobre el tráfico muestran que entre enero y noviembre viajaron 3 millones de personas en vuelos de cabotaje con relación a igual período del año anterior, y 822.195 menos en vuelos internacionales. Estas cifras fueron informadas por Aeropuertos Argentina 2000, que está buscando que el gobierno considere una readecuación del contrato de concesión que tenga en cuenta la fuerte caída de la demanda, ya que en el documento firmado en 1998 se preveía un crecimiento constante de los pasajeros.
Por ahora, AA 2000, controlada por el empresario Eduardo Eurnekian, en la que también participan los italianos de SEA (Aeropuertos de Milán) y la norteamericana Ogden, sólo logró que el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, se pronuncie públicamente a favor de renegociar el contrato en función de las oscilaciones de la demanda, y variando el criterio de inversiones obligatorias por el de estándares de calidad que sean cubiertos según el tráfico de pasajeros y de aviones de cada aeropuerto. En principio, según voceros de la empresa, el gobierno debería dictar un decreto que autorice la renegociación del contrato y las pautas con las cuales se haría la revisión, tal como ya ocurrió cuando se renegoció con Aguas Argentinas y con los ferrocarriles metropolitanos.
Luego se iniciaría formalmente la renegociación, y el preacuerdo entre las partes deberá ser sometido a una audiencia pública, según lo ordenó recientemente la Justicia a la Comisión Bicameral del Parlamento y a los organismos de control del Ejecutivo: la SIGEN y la Procuración del Tesoro. Esto implica un trámite prolongado, con lo cual en enero se llegaría a un nuevo vencimiento del pago del canon, sin que se haya podido tomar una decisión. En esa situación, AA 2000 podría volver a repetir lo que hizo en julio: pagar una parte según lo que a su criterio le corresponde pagar, pero esta modalidad anticipa futuros conflictos, en caso de que los números que surjan de la renegociación del contrato no coincidan con los efectivamente pagados por la empresa.
AA 2000 presiona para lograr en principio el decreto que encauce la renegociación, porque tiene un préstamo pendiente de un organismo internacional que podría caérsele si los números de la concesión siguen siendo adversos considerando el tráfico actual, el canon comprometido y las inversiones del contrato original.
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