Por "ley Clarín" deben pedir "waiver" al FMI
El gobierno argentino deberá pedir formalmente un «waiver» o dispensa ante el FMI por la Ley de Bienes Culturales o «ley Clarín» que aprobó el Congreso y luego promulgó el Ejecutivo. El representante permanente del FMI en la Argentina, John Dodsworth, le hizo esta exigencia al ministro Lavagna, en el encuentro que mantuvieron ayer. Se violó la Ley de Quiebras vigente, lo que implica un nuevo escollo para garantizar la seguridad jurídica. Se trata prácticamente del único obstáculo para aprobar las metas comprometidas para la tercera revisión del miniacuerdo. Pero hubo, además, importantes definiciones sobre el acuerdo a tres años que ya comenzó a negociarse. Acordaron que miembros del staff del FMI se quedarán en forma permanente en Buenos Aires hasta la tercera semana de agosto para avanzar en cada una de las reformas estructurales que serán incluidas. La intención es llegar a fin del mes que viene con todo listo para redactar el nuevo acuerdo y refinanciar los vencimientos con los organismos a partir de setiembre.
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Esta idea de «ganar tiempo» está presente prácticamente en los principales puntos que podrían incluirse en el nuevo programa: tarifas, coparticipación, reforma impositiva, reestructuración de la deuda y reforma del sistema bancario. Ninguna de estas cuestiones tendrá una resolución inmediata, sino que serán encaradas en forma escalonada y sin mayores apuros, según plantea el propio Lavagna.
En este encuentro se espera que se terminen de cerrar los aspectos técnicos vinculados a la tercera revisión de las metas. Como el compromiso de superávit primario para el primer semestre fue sobrecumplido y en lo que respecta a la cuestión monetaria no hubo aumentos inflacionarios, se descuenta que el FMI aprobará rápidamente las metas cuantitativas.
En tanto, la agenda de temas que desarrollaron Dodsworth y Lavagna incluyó las siguientes cuestiones:
• Horizonte del nuevo acuerdo: se están dando los primeros pasos para definir cómo seguirán las conversaciones para llegar a un compromiso a tres años. Esto incluye las reformas estructurales que se incluirán, cómo se refinanciarán los vencimientos que hay por delante (sólo u$s 13.000 millones con el FMI) y también las perspectivas de crecimiento que el gobierno compromete para el futuro.
• Meta de superávit primario: es un tira y afloja que ya comenzó con el organismo.
En el Fondo piden que el gobierno se estire hasta 4%. Pero para Lavagna se trata de una cifra exagerada y no quiere asegurar más de 3% del PBI como superávit. Lo más probable es que se «partan» diferencias y terminen aceptando un nivel de 3,5%.
• Reestructuración de la deuda: Lavagna ya expresó su deseo de que la renegociación con acreedores privados sea incluida en el actual acuerdo. De esta forma, busca que el Fondo también apoye la propuesta, cuya ronda de negociaciones arranca el 23 de setiembre con una presentación inicial de Nielsen. El equipo económico y el FMI coinciden en que la quita del valor presente de la deuda debe superar ampliamente 50%.
• Reacomodamiento tarifario: aquí la presión viene de los países europeos, que tienen un peso muy fuerte en el directorio del FMI. Para habilitar un nuevo acuerdo con la Argentina, desde Washington exigen que el gobierno se comprometa a actualizar las tarifas de los servicios públicos, pesificadas y congeladas desde la salida de la convertibilidad.
• Nueva coparticipación federal: como en otras cuestiones, Lavagna pidió que recién a fin de año comience a negociarse el nuevo esquema de reparto de impuestos con las provincias. «Ahora hay elecciones en casi todos los distritos, es imposible negociar con los gobernadores», reconoció el ministro ante Dodsworth.




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