11 de enero 2002 - 00:00

Por qué hoy es mejor dolarizar que flotar

Los teóricos de los esquemas monetarios enfatizan distintos aspectos. Pero ninguno ha dado importancia a las características de gobernabilidad de cada sistema y a la calidad de los activos que lo respaldan. La moneda emitida es una obligación del Banco Central y tiene comportamientos totalmente diferenciados, según el sistema cambiario, como mostramos en este artículo.

La dolarización, como la convertibilidad, implica alinearse con el dólar y no exige capacidades administrativas sustantivas. La flotación, por el contrario, significa política independiente de cualquier otra moneda; discreción en vez de reglas. Por lo mismo, no basta con proclamar la flotación.

La comparación se debería completar definiendo como se determinaría la política cambiaria. Recordemos que la moneda que flota, cuando la unidad de cuenta es el dólar, presenta similitudes con las acciones bursátiles. El valor de la misma está determinado por la valoración de la población de las decisiones de la autoridad emisora; del mismo modo que la cotización de los valores bursátiles resulta de la valuación del mercado de la credibilidad de las autoridades de la empresa.

• Control

Para garantizar a los accionistas esa credibilidad, se ideó el organismo del directorio societario, en representación de los accionistas y con poder de control de las actividades empresarias. Cuando se flota, los directivos de la política monetaria tienen un margen de maniobra mucho más amplio aun que los de un banco comercial. Deben decidir el ritmo de la expansión crediticia y seleccionar los activos a comprar con la emisión. Más aún, como la flotación generalmente ha resultado en procesos inflacionarios, las posibilidades de comparar costos, para controlar el desempeño de los funcionarios públicos y para facilitar las decisiones de la población, se debilita profundamente.

Resulta llamativo que ninguno de los exponentes de la flotación ha propuesto un organismo de control de la emisión que garantice el cumplimiento de objetivos comprobables, similar al directorio de las sociedades anónimas, que vele por los intereses de la población. La mayoría se limita a ponderar las ventajas de la flotación, en abstracto, sin siquiera especificar las pautas a que se atendría la emisión monetaria ni definir los objetivos cuantitativos.

La dolarización, recordemos, significa que el país adopta la moneda norteamericana; la convertibilidad, que el peso vale un dólar; la flotación, que el peso vale tanto como la gente valorice la actuación de los directivos del Banco Central
. Se pueden presentar dificultades cuando el valor de los activos que respaldan la emisión cae, por mal desempeño de los funcionarios, por debajo de los pesos emitidos. Contrariamente a lo que sucede con las empresas comerciales, es muy probable que los intereses de los clientes de pesos difieran con el deseo de las autoridades. De otra manera, no se comprenderían las devaluaciones que asolaron a nuestra sociedad, y a tantas otras, durante la historia. Recordemos que el peso de hoy equivale a 10.000.000.000.000. de los que circulaban en 1970.

• Respaldo

El análisis se enriquece mirando que financia cada sistema. La dolarización simplemente sufraga actividades de la Reserva Federal, la convertibilidad colocaciones financieras en bancos del exterior, y la flotación crédito al gobierno y bancos del país.

El respaldo de la dolarización parece más sólido que el de la convertibilidad; el de la flotación parece como prácticamente irresponsable, en estos tiempos críticos
. Los pesos de un régimen flotante contarían con el respaldo de bonos públicos argentinos y pagarés de bancos locales. En las presentes circunstancias, con fuerte disminución de la valuación de los títulos locales, la emisión monetaria excedería el valor de los activos respaldatorios y el Banco Central, junto con la población, hubiera perdido una parte sustancial de su patrimonio. De nuevo, una empresa estatal con actividades cuasiempresarias sufriría perdidas patrimoniales sustantivas.

Por el contrario, un sistema apoyado en el dólar no requiere destreza administrativa alguna; mientras que la flotación, que se basa en financiar al estado y a los bancos locales, en cantidades y criterios de selección de papeles que deben ser estrictamente especificadas, necesita de un cuerpo de definición, contralor y seguimiento mas afinado que lo que nuestras organizaciones estatales pueden aportar.
El manejo del presupuesto, de la deuda, de los impuestos, de la ANSeS y demás servicios estatales corrobora la tradicional ineficacia de los funcionarios estatales. Por lo menos, después de 225 anos de historia, el dólar merece mas confianza que nuestro peso. Diferencias estructurales. Me parece oportuno incorporar un cuadro del libro Dolarizar, referido a las diferencias estructurales de los sistemas cambiarios de tipo fijo y flotante..

La única diferencia estructural es la complejidad de la gobernabilidad. Los sistemas cambiarios puros presentan idéntica composición de las variables, cada uno con un valor fijado, otro flotante y un tercero con variación cero
. Contrariamente a lo sostenido por algunos, no se puede afirmar que uno de los sistemas sea más de mercado que el opuesto. Ni siquiera, que uno sea más flotante que el otro ya que en ambos tenemos una variable que flota y una cuyo valor lo determina la autoridad emisora.

• Valor

El esquema con paridad fijada podría definirse de reservas internacionales flotantes; el esquema de paridad flotante podría caracterizarse como de crédito interno fijado. En ambos, es el público el que determina el valor total de la emisión. En el primero, la demanda establece la cantidad emitida, una vez que los funcionarios decidieron la cotización; en el segundo, la cotización de la moneda es determinada por la clientela, una vez que los funcionarios decidieron la emisión. Solamente si se focaliza en el sistema de gobernabilidad, se puede sostener que la dolarización o la convertibilidad es más de mercado que la flotación, que se apoya en organismos y jerarquías de gobernabilidad, que incorporan la constante decisión y actividad de los funcionarios. Es precisamente la dolarización la que utiliza exclusivamente las fuerzas del mercado, sin recurrir a la administración jerárquica de los funcionarios. Por supuesto, con dolarización, las reservas son el mismo dólar que circula en la gente y no se requiere intervención alguna de funcionarios, porque ni siquiera hay financiamiento. En convertibilidad, la emisión monetaria financia la tenencia de reservas, que constituye un activo de gran liquidez y de valor idéntico al de la emisión. Que ese activo tan liquido sea sufragado por una deuda de valor fijo, como la base monetaria, constituye la forma financiera más acorde. Por otra parte, la flotación sigue pautas similares a las de las acciones bursátiles. El directorio decide el número de acciones a ofrecer y los inversores establecen el valor de cada título. Si las actividades fueron positivas, las acciones valen más. Si hubo pérdidas, valen menos. Como no existe seguridad del resultado de las decisiones de los funcionarios, es enteramente comprensible que la moneda flote, en ese esquema, al igual que lo hacen las acciones en la Bolsa. Para evitar la estafa o el mal manejo, se creó la institución del directorio, que responde a los accionistas y a otras autoridades del mercado y la comisión de valores.

• Recursos

Ninguna de las propuestas de flotación propone organismos similares, que protejan a las personas que usan los pesos, de las actividades de los funcionarios del ente emisor. Tampoco nos explican cómo se financiarían las posibles pérdidas ni las ventajas de que la unidad de cuenta varíe en forma paralela a los valores bursátiles y se vea afectada por las pérdidas y ganancias del ente y el monto de los financiamientos acordados. No es casual que el régimen más ordenado y acotado resulte en una cotización más previsible e idéntica con la unidad de cuenta preferida por la población: el dólar. Y que el que otorga más decisiones arbitrarias a los funcionarios resulte en una cotización imprevisible, para la unidad de cuenta impuesta, similar a los juegos de la Bolsa.

Un tema adicional es que la inversión en dólares billetes no impacta los límites de las colocaciones en el país. Porque da lo mismo tener los billetes en cualquier parte del mundo. En cambio, la inversión en moneda flotante es típicamente un riesgo argentino. De esta forma, la dolarización ahorra recursos frente a la convertibilidad y frente a la flotación. Por ello, el argumento del señorazgo no corresponde.

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