Posible baja de tasas en EEUU
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Gordon Gekko: En concreto, si usted quita los vaivenes de rigor, la Bolsa no ha ido a ninguna parte. Se mantiene. Lo que a esta altura me parece más que meritorio.
P.: Es mucho mejor escenario que el que usted había imaginado...
G.G.: Dele las gracias a quien corresponde. Agradézcale a Greenspan por sus reiteradas intervenciones verbales.
P.: Greenspan ha dicho esta semana que no ve riesgos de inflación...
G.G.: De todos los oradores de la Fed que han desfilado estas semanas, Greenspan ha sido por varios cuerpos quien proveyó el andamiaje más favorable para Wall Street. Sobre todo porque ha insistido de manera clara -y repetida en un par de oportunidades-en una descripción de la coyuntura que dota de mucha racionalidad a la política de continuar recortando las tasas.
P.: No detectar riesgos de inflación es una manera inversa de machacar con el mismo mensaje.
G.G.: Con tasas largas otra vez por debajo de 5,75% puede afirmarse que su discurso no ha caído en saco roto.
P.: Y de esa manera cubre las espaldas de la Bolsa.
G.G.: Creo que lo hemos comentado en su momento. Cuando hace un par de semanas el Dow cruza de nuevo los 11 mil puntos, por primera vez desde setiembre, la apuesta de los mercados yacía en una inminente recuperación de la economía. Greenspan apagó esos ánimos, y las cifras que vemos le dan ampliamente la razón. Pero dejo en pie la clara percepción de que la Fed -como contrapartida-no cejará en su cruzada de baja de tasas hasta ver al enfermo ponerse de pie.
P.: O sea que un número negativo de la economía admite, bajo esa óptica, una lectura positiva...
G.G.: Compromete la asistencia de la Fed. Lo curioso es que un indicador robusto también es bienvenido mientras no se piense que cambia la opinión de Greenspan.
P.: Todo sirve. Eso quería decir en mi primera pregunta.
G.G.: Ha dejado de llover, la pista se secó y la política monetaria parece haber recuperado «adherencia» sobre las convicciones de los inversores. Es así. Por lo menos por el momento.
P.: Greenspan ha tenido razón en descartar una recuperación rápida de la economía.
G.G.: No lo discuto.
P.: ¿Por qué no habrá de acompañarlo el acierto cuando habla de inflación?
G.G.: No lo discutiría si no hubiese leído los informes de precios. No veo riesgos de inflación en los discursos de Greenspan, estoy de acuerdo. Pero, cuando usted se aleja un paso de ellos, la verdad es que los precios están subiendo. No tengo dudas de que las condiciones económicas que han hecho posibles estas subas tienen más que ver con la robustez del pasado que con este escuálido presente. Pero con los agregados monetarios creciendo a un ritmo de dos dígitos (M2 avanza a una velocidad anualizada de 12%), no veo razones para que el rebrote en precios se aplaque pronto.
P.: La inflación es una variable rezagada. Greenspan cobra un sueldo para tratar de resolver los problemas que asoman hacia adelante.
G.G.: Muy bonito. Y es verdad. Pero también es cierto que Greenspan tiene una sola bala y dos objetivos. Si ambos no se ubican en línea, debe sacrificar uno de ellos.
P.: Tiene que elegir.
P.: Se le concedió prioridad.
G.G.: Aunque los precios suban y la inflación repunte, es el nivel de actividad económica la variable que conserva el derecho de paso. La baja de tasas está calibrada en función de ese blanco. Hoy por hoy, de manera exclusiva.
P.: Entonces...
P.: ¿Cómo juega la caída de la productividad?
G.G.: Greenspan le dirá que es transitoria. Un retroceso cíclico. Ahora bien, también cuando subía, de la mano de una economía creciendo más de 5% o 6%, el ciclo jugaba un papel trascendente. Claro que favorable.
P.: ¿Persistirá?
P.: Con salarios subiendo 5 por ciento al año no será un trago amable para las empresas...
G.G.: Con la remuneración por hora subiendo 5,1% y la productividad cayendo 1,2%, usted tuvo que enfrentar costos laborales por unidad de producto trepando 6,3% en el primer trimestre del año. Eso se paga: o porque cae el margen de ganancias o porque las firmas tratan de aumentar los precios.
P.: ¿Y qué paso?
P.: Greenspan no anda tan errado cuando afirma que las compañías no pueden trasladar los mayores costos a sus precios.
G.G.: En cuyo caso, me parece que Wall Street tendrá que esperar mucho más de lo que piensa para observar un reverdecer significativo, una recuperación rápida, de las ganancias...




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