El último informe de coyuntura de la Fundación Capital revela que, aunque en el corto plazo mejoran las cuentas fiscales, y el año en curso terminaría con un déficit inferior en $ 2.573 millones al de 2001, «preocupa la fuente del financiamiento público» para el año próximo.
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Según el informe, el ejercicio actual estaría cerrando con un déficit fiscal de casi $ 5.600 millones, con una reducción de $ 2.573 millones con relación a 2001. «Sin embargo -según la Fundación-, esto no es ni más ni menos que el reflejo de que una gran parte de la reducción del desequilibrio viene explicada por la reducción del pago de intereses de la deuda (unos $ 2.049 millones, que explican 94% de la reducción observada en el déficit fiscal), en un contexto donde los ingresos y el gasto primario se encuentran en los mismos niveles que en 2001.»
La situación se vuelve preocupante para 2003, porque, según las estimaciones de la Fundación, el déficit fiscal ascenderá a $ 9.232 millones, debido a un mayor incremento proyectado en el gasto (41,6 por ciento) que en los ingresos (39 por ciento). En el caso del gasto, el incremento en el pago de intereses (139,1%) obedecería a un mayor tipo de cambio previsto (el promedio del año sería $ 4,5 por dólar, contra $ 3,05 para el actual) y en la duplicación del pago de intereses en pesos y dólares.
Por otra parte, según esta estimación, el gasto primario crecería menos que el total, «en la medida en que se mantenga el ajuste de salarios y jubilaciones en 13%».
Según la Fundación, «el punto relevante» para el próximo ejercicio pasa por el resultado financiero y esto es lo que pondría en tela de juicio el acuerdo a alcanzar con el FMI. El gobierno supone un déficit fiscal de $ 3.200 millones, ya que espera crecimiento económico y apreciación cambiaria, mientras el informe estima crecimiento nulo y un tipo de cambio real que se mantiene en los valores de cierre de 2002, por lo que el resultado deficitario calculado asciende a $ 9.200 millones.
Si se concreta el escenario estimado, la Fundación cree que sólo quedan cuatro alternativas:
• Incrementar el default, lo que sería desaconsejable porque alejaría aún más la posibilidad de financiamiento futuro.
• Ajustar más el gasto, que sería difícil, dado el contexto sociopolítico actual.
• Emitir a riesgo de que la estabilidad alcanzada se interrumpa.
• Acordar con el FMI un financiamiento adicional.
Según la Fundación Capital, «después de haber hecho amortizaciones netas con organismos por primera vez en muchos años, siendo los únicos acreedores que gozaron de tal privilegio, debería haber espacio para obtener algún financiamiento adicional desde el FMI, el BID y el Banco Mundial, evitando depender del escenario macroeconómico proyectado por el gobierno».
Según la Fundación, entre los tres temas que más dificultades plantean a la hora de cerrar un acuerdo con el FMI, el tema fiscal es uno de ellos, siendo los otros dos el tarifario y el del mercado de cambios. Sin embargo, reconoce que «el acuerdo está hoy más cerca que nunca en los últimos diez años», porque «el default no le conviene a ninguna de las partes», y, además, «la estabilidad cambiaria e inflacionaria lleva más de un trimestre como consecuencia de la mejoría observada en las variables monetarias y fiscales».
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