El equipo económico está estudiando medidas impositivas adicionales -serían presentadas con el presupuesto 2003- para equilibrar las cuentas públicas ante el mayor gasto que genera el 13% a devolver a jubilados y estatales. El propio Eduardo Duhalde ya recibió un anticipo de esas medidas para que se avance en su implementación, ya sea a través de proyectos de ley y, para las que se puede, decretos del Ejecutivo.
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Concretamente, Roberto Lavagna planteó la necesidad de:
1) limitar aún más o poner un impuesto a las jubilaciones de privilegio; 2) subir los aportes para las personas con sueldos elevados; 3) revisar el pago de impuestos con títulos públicos.
Precisamente sobre este último tema hay preocupación en el Ministerio de Economía por la fuerte pérdida de ingresos que tienen a través del mecanismo habilitado por Domingo Cavallo (otra medida que fracasó cuando intentaba a cualquier costo darles valor a los bonos, ahora en default para pagar tributos). • Reuniones con el FMI
Esta serie de iniciativas se suma a los proyectos impositivos que ya fueron enviados por el Ejecutivo al Congreso para compensar el mayor gasto público a futuro. También está contenida dentro de las conversaciones que se están manteniendo con el Fondo Monetario. Precisamente mañana comenzarán las reuniones con John Thornton y Stephan Ingves, dos funcionarios de jerarquía en la estructura de ese organismo, especialmente el último, director del Departamento de Asuntos Monetarios.
El viernes, al tiempo que se recibían las objeciones a la carta de intención realizada en Economía, Roberto Lavagna envió una extensa misiva a la cúpula del Fondo Monetario. El capítulo inicial estaba dedicado a la situación actual de la economía, en la que destaca la frágil recuperación que está teniendo el país, ya que dejó de caer el PBI en el segundo trimestre. Otro punto que aborda Lavagna es el de las negociaciones con organismos, poniendo énfasis en que la demora «reforzó la idea de quienes sostenían que no hay voluntad política para alcanzar un acuerdo» y «actuó como incentivo para los proyectos que son contrarios al avance de las negociaciones». Planteó Lavagna que la Argentina, sin estar bajo el paraguas del FMI durante ocho meses, efectuó desembolsos netos a los organismos por u$s 3.500 millones, por lo que, en caso de cerrarse el ansiado acuerdo, el impacto en la actividad puede ser fuerte y dar inicio a un «círculo virtuoso» en lo económico. Ahora el calendario de negociaciones para Lavagna ubica como meta un acuerdo -por 11 meses hasta el 31 de diciembre de 2003- para la primera semana de octubre. Antes ese objetivo se había fijado para el 15 de agosto pasado.
La intención dentro del equipo económico es ir cerrando los temas pendientes para que sólo queden abiertas cuestiones ya de carácter político, como el fin a los amparos contra el «corralito». Allí la expectativa pasará por la sesión del jueves en Diputados en la que podría quedar cerrado el juicio a la Corte Suprema, algo que jugaría a favor de un fallo contra la serie de amparos que hoy se siguen otorgando.
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