Pekín (Reuters) - Alan Greenspan confió ayer su seguridad de que China dejará pronto flotar libremente su moneda, aunque el titular del banco central del país asiático aclaró que la presión extranjera juega en contra en este tipo de reformas.
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El intercambio de opiniones, que sucede días antes de un encuentro de ministros de Finanzas del Grupo de los Siete en Londres, volvió a resaltar las diferencias sobre cómo administrar el yuan, atado al dólar desde hace una década en alrededor de 8,3 por unidad de la moneda estadounidense. «El hecho de permitir la flexibilidad en alguna forma en el yuan lo encuentro una ventaja para China y es algo que estoy seguro realizarán razonablemente pronto», estimó Greenspan en una conferencia satelital desde Washington en el marco de un encuentro de bancos comerciales.
El Tesoro estadounidense advirtió a China de los riesgos de sanciones comerciales dentro de seis meses a menos de que revalúe al yuan.
Washington asegura que la moneda es artificialmente barata, lo que da a los exportadores chinos una ventaja injusta.
China ha venido diciendo que planea eventualmente dar a las fuerzas del mercado un mayor rol en la determinación del valor del yuan.
Pero se mantiene firme contra la presión extranjera, argumentando que el tiempo para las reformas está sujeto a las necesidades de su economía doméstica.
Reafirmando esta posición, el gobernador del banco central chino, Zhou Xiaochuan, dijo que grandes expectativas sobre cambios en el yuan estaban fuera de lugar dado que China aún tiene una participación pequeña en la producción global.
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