Finalmente, el gobierno anunció que no privatizará el Correo Argentino, fundamentando la decisión en «la excelente gestión y los resultados», según dijo el ministro de Planificación, Julio De Vido.
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El formato definitivo que tendrá la empresa postal del Estado se resolverá en las próximas semanas, luego de que el presidente Néstor Kirchner analice el «dossier» de cuatro carillas como máximo, con todas las cifras del negocio, que solicitó al titular del Correo, Eduardo Di Cola, y al secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno. Una de las posibilidades que se barajan es asociar a provincias en el emprendimiento.
En noviembre de 2003, luego de rescindir el contrato de concesión a la sociedad liderada por el grupo Macri, el gobierno aseguró que el Correo se privatizaría en 180 días. En junio de 2004, el plazo se prorrogó otros seis meses, y ahora se anunció que se mantendrá como empresa estatal, sin fecha para ser reprivatizado. En el transcurso del tiempo, los funcionarios hablaron de varios interesados, incluidos correos oficiales de países europeos, y hasta llegó a afirmarse que el negocio podía terminar adjudicado al grupo «Clarín».
En apariencia, ninguna de esas posibilidades tenía verdadera chance. El Correo oficial debe prestar el servicio en las localidades más distantes del país, manteniendo oficinas o por lo menos algún punto de venta en lugares remotos con escaso movimiento postal, cuenta con algunos inmuebles valiosos y con otros en muy malas condiciones, tiene un plantel de 12.000 empleados, y un nivel de ganancia neta estrecho, que directamente se extinguiría para una empresa privada que debería pagar canon por la concesión. Según lo informado por De Vido, el Correo Argentino tuvo una utilidad bruta de $ 98,9 millones entre noviembre de 2003 y diciembre de 2004. La cifra no considera amortizaciones ni gastos de financiación, y no queda claro si la empresa paga los aportes previsionales y demás impuestos, aunque desde ya no abona canon.
• Más ingresos
Se afirma que, en manos del Estado, la empresa postal renegoció con proveedores y se desprendió del directorio nombrado por el grupo Macri que cobraba honorarios generosos. También se indica que los ingresos por facturación crecieron 12%, con un aumento de 6% en las ventas minoristas y de 20,6% en las ventas corporativas, que constituyen el segmento más rentable del negocio.
En apariencia, el Correo ganó clientes entre las empresas privadas y entre las entidades públicas, licitando precios más competitivos. No obstante, no hay forma de advertir si las dependencias del Estado le pagan realmente al Correo, o si se repite la historia frecuente antes de las privatizaciones, en la que la compañía postal no paga impuestos, y la AFIP, por ejemplo, no abona el servicio.
Según De Vido, la ganancia obtenida por el Correo y por el uso del espectro radioeléctrico, actividad que también fue reestatizada, se destinará al desarrollo de infraestructura. Esto significa que no habrá reinversión para mejorar la actividad.
En cuanto a la propuesta de incorporar a las provincias al negocio, se cree que se trataría de ganar el mercado que generan los impuestos provinciales, a cambio de una participación en la ganancia, a través de obras viales o construcción de viviendas.
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