Comenzó a operarse a pleno ayer el mercado del dólar paralelo. Es consecuencia inmediata del mayor control que dispuso el Banco Central sobre la salida de divisas del país. Ayer quien deseaba comprar dólares y que se los acre-diten en el exterior debió pagar 3,66 pesos (casi 1% por encima del cierre anterior). Lo que está haciendo el Banco Central es entendible: en las próximas semanas, empezarán a disminuir las liquidaciones de dólares de los exportadores, que es lo que hoy hace que su cotización no se dispare. Y como se descuenta que no habrá acuerdo con el Fondo Monetario en el corto plazo, entonces se decidió salir a cuidar al máximo las reservas del Banco Central. Sucedió ayer lo previsible: aparece con más fuerza el mercado paralelo para girar divisas al exterior y con un costo más alto. Hoy se está haciendo esto a través de la compra -con un cheque en pesos-de acciones de empresas norteamericanas (los CEDEAR) en la Bolsa local y su inmediata venta en Nueva York. Así, se logra transferir dinero al exterior eludiendo el control del Central. Se hace lo mismo con el bono Global 2008. Ayer en la Bolsa se operaron $ 82 millones, de los cuales 93% correspondió a los CEDEAR. Obviamente, estas medidas van a contramano de lo que pide el Fondo Monetario y hasta desalientan -ya que después no lo pueden retirar-el ingreso de dólares en el país.
Ayer operó a pleno y se encareció el dólar en el mercado por el mayor control de cambios que lanzó el Banco Central. La serie de medidas, previendo que la Argentina no logrará acordar con el Fondo Monetario en el corto plazo, impactó en el denominado por operadores «dólar con liqui» (valor de la divisa norteamericana con liquidación en el exterior): cerró a 3,67, es decir, 2% por encima de los valores del mercado mayorista, cuando en los últimos días, la brecha era de sólo 1,5%.
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Ese «dólar con liqui», para esquivar los controles de cambios, se realiza de la siguiente manera: el interesado en comprar dólares y en que se los acrediten en el exterior primero compra con un cheque en pesos el bono Global 2008. Simultáneamente, este mismo papel se lo vende en Nueva York contra dólares que se los acreditan en esa plaza. Síntesis: el comprador entregó un cheque en pesos y recibe dólares en el exterior, que era el objetivo. Son operaciones que no están prohibidas y que buscan aprovechar los resquicios que dejó el control de cambios. Los Global 2008 son una excusa, como lo son también los CEDEAR (certificados de acciones extranjeras que se negocian en la Bolsa), otro vehículo para realizar operaciones con liquidación en el exterior.
De hecho, ayer en la Bolsa se operaron 82 millones de pesos, de los cuales 93% correspondió a transacciones efectuadas con los mencionados CEDEAR. El fuerte incremento en las negociaciones obedeció a las insistentes versiones, que volvieron a circular, que alertan que el gobierno -continuando con las prohibiciones y limitaciones en el mercado- iba a dejar de permitir la cotización de los CEDEAR. No es probable que ello suceda, ya que para hacerlo, una circular del Banco Central no alcanzaría dado que todas las operaciones se realizan en el mercado bursátil, ajeno a las regulaciones de la entidad que preside Pignanelli.
Tampoco, según señalan muchos operadores consultados por este diario, serviría demasiado al gobierno una prohibición de ese estilo, ya que siempre habrá un mecanismo alternativo para evitar los controles del BCRA, que únicamente logrará subir el precio para giros al exterior, hoy en 2% por encima del valor del mercado mayorista. De hecho, cuando el «corralito» operaba al máximo con sus restricciones, esa brecha era de 10%.
Sucede algo similar con los controles lanzados por el BCRA (vigentes desde la salida de la convertibilidad) para los que piden dólares para pagar importaciones. Como esos pedidos de dólares al BCRA sólo se concretan tras un plazo determinado -son varios meses-, algunas grandes empresas lo que realizan es lo siguiente: dado que por restricciones de sus casas matrices no pueden operar en el mercado paralelo del dólar para evitar el control de cambios, piden a otra compañía local que pague las importaciones -a través de ese mercado paralelo- y luego ésta les vende, como si fuera una simple transacción comercial en la plaza local, el producto que querían ingresar en el país. Nuevamente, aumenta el costo con la intermediación.
Lo mismo sucede con el control de los dólares que ingresan en el país. En los casos anteriores, la intención del Central era trabar al máximo la compra de divisas. Pero en estas situaciones se apunta a que el BCRA capture la mayor parte posible de los dólares que ingresan del exterior -básicamente liquidación de exportaciones, ya que inversiones no hay- con la obligación de que se vendan a la entidad que preside Aldo Pignanelli las ventas al exterior mayores a u$s 200.000. «Con el control de cambios, lo que se logra es que nadie quiera traer dólares al país. Ahora bien, ¿existía algún inversor que con el país como está, sin acuerdo con el FMI, estaba por traer dólares? Claramente no. Entonces el control lo que logra es evitar que se pierdan más reservas», aseguraba anoche a este diario un economista defensor de las medidas.
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