24 de septiembre 2002 - 00:00

Productores hacen "vaquita" para poder sembrar más

La buena performance de precios de granos durante los últimos meses reactivó una modalidad de inversión que logró cierta popularidad a principios de los '90, aunque fue un rotundo fracaso, con voluminosas pérdidas y malas administraciones: el pool de siembra.

El complicado escenario de financiamiento, que recortó la disponibilidad de crédito durante la presente campaña y afectó de lleno en la siembra de trigo, parece revertirse, aunque muy parcialmente, para la campaña de granos gruesos, que monopoliza la soja este año. Al menos, los empresarios buscan nuevas variantes para acceder a las herramientas que permitan aumentar la siembra.

Aunque incipiente, el resurgimiento de los pooles de siembra es una consecuencia directa de los pooles de compras que permitieron a muchos productores acceder a la provisión de insumos en situaciones complicadas de accesibilidad luego de la devaluación. Pero la suba de los granos, que ya acumula entre 30% y 40% en el año, según el producto, incentivó a recuperar un sistema que surgió luego de que el asociativismo, tan común en el campo, se expandiera para dar lugar a compras conjuntas de maquinaria, semillas, fertilizantes y agroquímicos. Sin embargo, los nuevos pools de siembra son más una alternativa de financiamiento para el sector que una alternativa financiera y de inversión.

En efecto, el pool de siembra actual surge de la unión de productores que deciden comprar insumos a precios más competitivos, aportan maquinaria y comparten tierras propias o arrendadas, para repartir luego los dividendos. En su esquema más ajustado, los pooles de siembra administrados por terceros buscan financiamiento extrasectorial y constituyen una alternativa de inversión que se basa también en la compra de insumos por mayor y al arrendamiento de tierras productivas.

«El pool de siembra es una buena alternativa para los inversores que tienen dinero y no saben dónde colocarlo. Para las empresas proveedoras de insumos, siempre fueron clientes más seguros y apostaban a la alta inversión tecnológica. Hay señales que indican un resurgimiento de la actividad», admitía Carlos Salvador, titular de la Asociación de Cámaras de Tecnolgía Agropecuaria (ACTA), que agrupa a semilleros, productores de agroquímicos y de fertilizantes, quien aclaraba que «las empresas de insumos participan como proveedoras, pero por estatutos internos no pueden hacer este tipo de inversiones».

• Capitales

Si bien los pools de siembra no pudieron capitalizar la suba de precios generada durante los últimos tres meses de este año, se cree -sobre la base de informes internacionales- que la firmeza de las cotizaciones se mantendrá en la próxima campaña. En consecuencia, ya comienza a gestarse una ola de nuevos emprendimientos que buscan seducir a potenciales inversores que aportarían una fuerte ola de capital para la actividad agropecuaria. El panorama de seducción incluye los datos sobre rentabilidad del agro generada en pesos durante este año, que muestra, por ejemplo, según el esquema elaborado por el gobierno, un margen de rentabilidad que llega a 14% en dólares en el caso de la soja en un esquema de sólo 300 hectáreas propias.

Los pooles de siembra, en sus mejores épocas, solían operar con tierras generalmente arrendadas. «Hoy es rentable, pero riesgoso. La modalidad está más acotada por los valores de arrendamientos, aunque muchos se pagan en cuotas y siempre en quintales. Hay volatilidad de precios agrícolas y se generaliza más la siembra en campos de terceros o la unión entre contratista, productor y laboratorio, y si bien hay pooles institucionalziados, no son al estilo de los conocidos años atrás», aclaraba el especialista
Mario Arbolabe.

En efecto, se indica que los pooles actuales se caracterizan por su matiz productivo con participación de inversores externos al sector que aportan capital, pero reparten ganancias en partes iguales con los demás integrantes del esquema productivo. Sobre ese esquema avanzan ahora, apenas tímidamente, algunos emprendimientos del interior. En algunas zonas de
Buenos Aires, ya ofrecen la integración al negocio, aunque el panorama aún es incierto sobre la evolución de esta modalidad.

En otras épocas, los pools de siembra eran alternativas financieras que permitían una participación con el cobro de dividendos a fin del ciclo.

Sin embargo, los empresarios rurales no se engañan y recuerdan que si bien los pools de siembra pueden seducir inversores, durante los años '97 y '98 generaron estruendosos fracasos debido a la euforia generada por precios que dos años antes se mostraban auspiciosos.
Los administradores de algunos pooles de siembra pagaron precios muy altos en arrendamientos y fallaron en la apreciación del negocio con errores en el cálculo de volumen de cultivos y nula cobertura de precios.

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