Promesa de Lavagna: limitar el Plan Jefes
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Roberto Lavagna, flanqueado por Luis Pagani y Paolo Rocca ayer en el almuerzo de AEA.
El ministro Roberto Lavagna sorprendió a su audiencia de treinta empresarios con su dureza respecto de Italia y su particular «festejo» de su tercer aniversario en el cargo, pero de algún modo intentó tranquilizarlos respecto de lo que ya parece una inevitable crisis energética para el invierno. «Hay quienes son optimistas, dicen que va a llover, que Bolivia, que Venezuela... Otros, los pesimistas, dicen que va a hacer más frío que nunca, que no va alcanzar el combustible, que vamos a tener problemas insolubles...Yo me ubicaría en el medio de las dos posiciones: hay problemas pero los solucionaremos.»
Los temas que Pagani le planteó a Lavagna fueron los que el lunes adelantó este diario. El principal: la inquietud del empresariado por la posibilidad de que falte la energía. «Estamos en un momento de inversión productiva, con un escenario favorable. No permitamos que cuellos de botella como el energético detengan el crecimiento.» Agregó que el mantenimiento de esa corriente inversora «depende de la previsibilidad y la estabilidad de las reglas del juego de la economía y de ciertos insumos críticos». En este sentido, le pidió a Lavagna «garantizar a la brevedad el desarrollo de la infraestructura energética».
El cordobés reiteró también un reclamo casi histórico: la necesidad de terminar con los impuestos distorsivos (léase retenciones y el gravamen a los débitos y créditos bancarios). En relación con la inflación, Pagani dijo que «queremos la libre competencia, y de ningún modo vamos a ceder a las presiones de grupos organizados para influir sobre decisiones sobre precios», en obvia alusión a los piqueteros.
• Tema obligado
Las respuestas de Lavagna a las inquietudes de Pagani llegaron después del discurso que traía preparado. En las mesas, la cercanía de Amalita hizo casi un tema obligado de conversación la venta de su empresa Loma Negra. También hubo charlas sobre el controvertido proyecto de accidentes de trabajo que se diseñó en la cartera laboral. Sin embargo, esos comentarios -todos negativos y preocupados- no se trasladaron al ministro cuando llegó el tiempo de las preguntas y respuestas.
Lavagna continuó diciendo que «el Mercosur junto con Chile deben ser una subcontinente en América del Sur que genere estabilidad en la región» y admitió que las retenciones «son un impuesto muy brutal y nació al calor de la emergencia; habría que buscar un método más ' quirúrgico' para que no lo sea tanto, pero no lo eliminaremos hasta que no haya algún otro que lo reemplace y garantice que no caerá la recaudación». Algo parecido dijo respecto del mal llamado impuesto al cheque.
En relación con la economía informal, se mostró confiado en que «el crecimiento alienta a pagar impuestos y a entrar al circuito formal». Recordó que las exportaciones alcanzarán los u$s 35.000 millones y dijo «ya hay 3.000 pymes que exportan».




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