Protesta motorizada por los exportadores
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Sorprendió, entonces, que uno de los sectores más beneficiados por la devaluación haya realizado una protesta, precisamente al gobierno que le cedió el mayor beneficio directo que se registra para el sector, al menos en los últimos 20 años: la licuación de pasivos. Es que antes de la devaluación 30% de las empresas rurales estaba al borde de la quiebra.
La reducción de la deuda bancaria y comercial del campo llegó a 75% durante el último año. Algunos análisis privados sostienen que la deuda del sector representaba 50% del valor de la producción (u$s 18.000 millones) y en la actualidad sólo alcanzaría a 15% del valor que hoy se ubicaría en u$s 14.000 millones (producto también de las retenciones que en el sector agrícola llega a 20%).
Pero el agro se muestra como uno de los motores de la economía del país, con ventas externas que podrían llegar a u$s 9.000 millones, únicamente por los principales granos y subproductos como aceites.
• Las ventas de implementos e insumos agrícolas treparon 50%/70% durante los últimos doce meses.
• Las fábricas de maquinaria agrícola y de repuestos muestran ventas que superan en 50% en sembradoras y tractores y 70% más de cosechadoras a las comercializadas durante 2001.
• Empresas, consultoras, distribuidores y fabricantes de maquinaria admiten que vendieron 60% más.
• Creció 30%/35% la venta de pick-up y utilitarios rurales.
• La venta de agroquímicos trepó 35%. El «efecto dominó» de las mejoras en la renta agrícola beneficia, con matices, a todas las empresas del sector.
No obstante, las entidades del campo coinciden en que la presión impositiva genera inviabilidad de la actividad. Un argumento conocido y escuchado por la sociedad, producto efectivamente de una voracidad recaudatoria del gobierno de turno.
Pero, ¿por qué hoy la cadena agrícola acompaña con énfasis este paro al gobierno de Duhalde, no realiza ningún tipo de negocio con granos y hasta se llega a impedir que quien quiera hacerlo finalmente desista?
• Razones
Existen poderosas razones para que los exportadores hayan decidido apoyar el paro comercial y hayan arrastrado consigo a todas las Bolsas de Cereales y entidades que nuclean a los operadores de futuros, acopiadores y vendedores de insumos: la negativa de Economía de permitir el ajuste por inflación en el pago del Impuesto a las Ganancias surge como el emblema de la protesta. Un reclamo justo que afectará la actividad de muchas empresas en el próximo ejercicio. Pero es la deuda de u$s 600 millones que el Estado mantiene con la exportación por las liquidaciones del IVA -de la presente campaña y de la anterior-y la devolución del factor de convergencia, lo que impulsó a tres docena de entidades (la mayoría representadas por una media docena de empresas que manejan el negocio de granos) a realizar este verdadero paro agrícola.
«Los exportadores saben que si no logran recuperar parte de esa deuda con este gobierno... lo tienen que dar por perdido...», admitía un operador del mercado de granos, que calificaba a la protesta como un verdadero lock-out impulsado por las principales exportadoras del país que lograron disfrazar con las entidades del campo las verdaderas intenciones de presión sobre un gobierno que, supuestamente, se va en dos meses y que no recibe a los exportadores desde el año pasado. Un problema más para el próximo gobierno.
No deja de despertar curiosidad también la sorpresiva unión productores-exportadores, ya que precisamente hasta mediados de febrero las entidades de productores reclamaban, con sentimiento, ante el gobierno porqué justo los exportadores continuaban descontando 10% sobre el pago de los granos en represalia «elíptica» sobre el Ejecutivo por las demoras en el cobro de sus deudas por IVA. Una tonelada de trigo que se operaba a u$s 120, en realidad era pagada u$s 108, y el resto pasaba a engrosar una deuda que la exportación aún mantiene con la producción por 600 millones de pesos. Ese encono contra los exportadores, al menos por una semana, fue olvidado por los dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas, Sociedad Rural Argentina y Federación Agraria Argentina, las entidades de productores que realizaron la protesta.




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