La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) manifestó ayer su desacuerdo con el «complejo sistema burocrático» que implica la liquidación del denominado «factor de convergencia», al que consideraron incompatible con la realidad de los exportadores argentinos.
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Enrique Mantilla, presidente de la institución, le solicitó a Domingo Cavallo que revise la Resolución General 1.031, que dio origen a este mecanismo, cuyo objetivo inicial era mejorar la competitividad de las exportaciones del país.
«La clave para que las medidas tengan éxito es la calidad de la implementación», explicó Mantilla, quien agregó que «la Argentina necesita y debe exportar».
Para fundamentar su postura, el titular de la CERA desarrolló un ejemplo comparando el trámite para gestionar y cobrar un reintegro de exportación y los pasos necesarios para liquidar el «factor de convergencia».
Específicamente, Mantilla concluyó que gestionar el «factor de empalme» o «convergencia» implica la instauración de un sistema «complejo e incompatible con las prácticas habituales del comercio internacional». Además, consideró que «introduce costos y tiempos diferentes para los operadores, según sean los destinos y modalidades incluidos en los contratos».
En esta línea, advirtió que aún no se conoce cuál será el procedimiento a través del cual la AFIP liquidará -vía su sistema on line-los créditos que el «factor de convergencia» genere para los exportadores. Mantilla manifestó, asimismo, sus reparos contra el artículo 9, que reglamenta este mecanismo. Dicho artículo estipula que los exportadores deberán gestionar la intervención consular de su declaración aduanera «con constancia de la introducción de la mercadería en el país de destino». Al respecto, Mantilla aseguró que ello demandará tiempos y costos absolutamente impredecibles y variables según los países de destino, y que las aduanas del mundo se «sorprenderán» por la exigencia de documentos por parte de los exportadores argentinos. Además, estimó que «los consulados que se brinden a efectuar esta constancia establecerán un arancel» que afectará negativamente la rentabilidad de los exportadores.
Como contrapartida, desde la CERA se evaluó que el trámite para cobrar un reintegro conlleva un sistema de control «simple e igualitario» y se trata de un método compatible con los cánones del comercio exterior a nivel mundial.
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