Ayer quedó oficializado el rechazo de la Argentina y de los otros miembros del Mercosur (Brasil, Paraguay y Uruguay) a la propuesta sobre reducción de los subsidios agrícolas que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) llevarán a la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que comenzará hoy en el balneario mexicano de Cancún. Esa oferta hablaba de reducir en 10% los subsidios a la producción agrícola interna en un lapso no menor a 5 años. En el caso de Estados Unidos, la proposición era mejor, pero abarcaba sólo a los subsidios a las exportaciones. El principal negociador argentino, el vice-canciller Martín Redrado, confirmó el rechazo de ambas ofertas y que el país sólo está dispuesto a discutir la eliminación total de los subsidios, lo que sería una solución de fondo a los problemas económicos del país. El bloque no estará solo en ese planteo. Acordaron sumarse a esta posición Australia, Nueva Zelanda, India, Egipto, China, Chile y Sudáfrica. El presidente mexicano, Vicente Fox, inaugurará hoy las jornadas de la OMC, y comenzarán unas discusiones en las que la Argentina se juega al menos u$s 20.000 millones anuales en exportaciones.
El representante del gobierno de Néstor Kirchner en este encuentro, que hoy tendrá su segunda jornada, es el secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Martín Redrado. Este afirmó que «la propuesta oficial sobre las negociaciones agrícolas en el seno de la OMC no es suficiente y se parece demasiado a la europeo-estadounidense». El funcionario dio estas declaraciones luego de un encuentro que ayer a la mañana protagonizó con sus colegas del grupo Cairns (nombre de una ciudad australiana donde tuvo lugar una primera reunión de Estados contrarios a los subsidios agrícolas), que además de la Argentina integran, entre otros países, Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Chile, China, Canadá, Perú, India y Sudáfrica. puesta La declaración de Redrado fue en respuesta a la propuesta que hizo el presidente del Consejo General de la OMC y actual responsable de las negociaciones globales, el embajador uruguayo en Ginebra, Carlos Pérez del Castillo; y que se basó en una síntesis de las ideas que los Estados Unidos y la UE habían cerrado hace 15 días en Ginebra y donde la oferta máxima era una disminución de 10% del volumen general de subsidios agrícolas en Europa y de las ayudas a las exportaciones primarias dentro de los EE.UU. Con respecto a la propuesta oficial de la idea europeo-norteamericana dentro de las reuniones de Cancún, Redrado afirmó: «Nos parece que empezar la discusión con el papel del presidente sería empezar con la cancha desnivelada».
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Quedó también claro que, dentro de las negociaciones que comenzaron ayer, el Mercosur mantendrá una posición conjunta, que además coincide con la del grupo Cairns: no aceptar ninguna oferta más allá de una reducción total de los subsidios agrícolas.
Como vocero del bloque que integran la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay (al que se sumaron Bolivia y Chile), habló el ministro de Agricultura del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, Roberto Rodríguez, que aseguró que «si la OMC no logra avances en la liberalización del comercio primario, no se discutirá nada del resto de la agenda».
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Esta declaración no es menor. En algún momento trascendió que la UE podría ofrecerle a Brasil unilateralmente la posibilidad de abrir el mercado del azúcar, como mecanismo de convencimiento para que ese país no endurezca su posición negociadora en Cancún.
En la misma línea, en algún momento se especuló con que se le ofrecería a la Argentina algún tipo de apertura de mercados de carnes y cereales a cambio de una menor intransigencia en las discusiones del balneario mexicano.
Esta conferencia de Cancún debe hacer un balance de la nueva ronda liberalizadora comercial lanzada hace dos años en Doha (Qatar), y cuyo plazo oficial se termina en enero de 2005.
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