San Pablo (DPA, AFP) - La poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), la más importante entidad empresarial de Brasil, descartó ayer la posibilidad de que los exportadores locales cedan en sus exigencias de garantía de pago como condición para vender productos a la Argentina.
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«Hay problemas de garantía de pago y sólo volveremos a venderles si los importadores presentan garantías bancarias», advirtió el director del Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la FIESP, Maurice Costin.
El dirigente dijo que los empresarios brasileños sólo se disponen a brindar «apoyo moral y político» al país vecino, y pronosticó que la fuerte reducción de las exportaciones a la Argentina se mantendrá por «dos o tres meses más, por lo menos», en una entrevista concedida a la agencia «Estado».
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Costin expresó su esperanza de que el plan económico que será anunciado mañana por el presidente Eduardo Duhalde, incluya la devaluación del peso, medida que consideró como «fundamental» para que la Argentina logre reestructurar su economía y reanudar el crecimiento. No obstante, pidió que no se fije el tipo de cambio sino que se lo deje flotar li remente, y consideró que el abandono de la convertibilidad con el dólar «se tomó muy tarde, por lo que la recuperación será muy lenta».
«No se trata de paternalismo, porque los argentinos están entre nuestros principales socios. Queremos, realmente, ver a la Argentina crecer y reanudar el intercambio de productos con Brasil», afirmó. Según el dirigente, «desde hace mucho, los economistas de todo el mundo dicen que la salida para la Argentina es la devaluación, pero Domingo Cavallo no escuchaba a nadie».
En tanto, los analistas coincidieron en elogiar el abandono de la convertibilidad. «Con una devaluación del peso la tendencia se mejorará, si a eso le sigue un amplio reajuste fiscal», indicó el director de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas de San Pablo, Francisco Sylvio Mazzucca, para quien la situación de la Argentina es «difícil pero no insoluble».
Los analistas locales estiman que ni siquiera el comercio brasileño se verá afectado por la debacle argentina, ya que Brasilia incrementó el intercambio con mercados alternativos, como China, India, y se sabe que su principal cliente es Estados Unidos. Prueba de ello es que la balanza comercial, por primera vez en seis años, va a cerrar 2001 con un superávit de más de 2.643 millones de dólares.
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