Pese a que no es su función específica Pascal Lamy trajo igualmente a Buenos Aires el reclamo de las empresas europeas que operan en la Argentina. Si bien reconoció que hubo avances en el diálogo entre el gobierno de Néstor Kirchner y las compañías de ese continente, pidió que se aceleren las negociaciones. Pero, para que quede claro cuál es su posición y la de las empresas europeas que trabajan en el país, separó tajantemente la situación de las multinacionales y los tenedores de bonos de la deuda argentina caída en default.
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El comisario de Comercio Internacional de la Unión Europea, que para tratar estos temas se reunió ayer con los ministros de Economía, Roberto Lavagna, y de Planificación, Julio De Vido, recomendó ayer al gobierno de la Argentina dar «señales claras de seguridad y estabilidad» a las empresas de servicios públicos de capitales europeos. El diplomático de origen francés aseguró que «lo más importante es que las autoridades argentinas empiecen a dar señales claras de seguridad, de estabilidad, de previsibilidad, para que, entonces, las compañías puedan empezar a reaccionar en función de esos elementos». No es la primera vez que el comisario brega ante el gobierno argentino por los intereses de las empresas europeas con inversiones en el país sudamericano y que fueron gravemente afectadas por la crisis económica desatada a finales de 2001. «No he venido acá con un palo oculto detrás de la espalda para pegar, sino más bien para tratar de ver qué es lo que se puede hacer. Por supuesto, tengo en mis alforjas las preocupaciones de las empresas europeas», reconoció Lamy.
El comisario europeo señaló que desde su última visita a la Argentina, en marzo de 2002, cuando «la situación era absolutamente catastrófica, las cosas realmente han mejorado mucho, especialmente por el lado de la metodología que han empezado a utilizar las empresas europeas y las autoridades argentinas para tratar de arrimar sus posiciones». Reconoció que se trata de «un asunto sumamente espinoso», las partes están «en un muy buen camino porque se ha iniciado una etapa positiva de diálogo, de contacto, de explicaciones».
Contrariamente a todas estas opiniones sobre la situación de las empresas europeas, Lamy rechazó cualquier atisbo de defensa de los tenedores de deuda argentina caída en default. Sobre este punto, dijo apelando a toda su capacidad diplomática, que de ninguna manera era el motivo de su visita ni se trata de su función (en realidad tampoco es su responsabilidad la situación de las empresas europeas), y declaró que la solución de este conflicto debe darse dentro de las negociaciones entre la Argentina y los acreedores europeos.
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