Hasta ayer la Bolsa lleva ocho jornadas consecutivas cerrada. Se trata del mayor período de inactividad que recuerden los inversores de la City porteña, similar al que se produjo en marzo de 1976 con el golpe de Estado contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón, cuando se totalizó igual cantidad de jornadas con el recinto vacío.
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Pero, más allá de la cuestión de cuándo reabrirá sus puertas la Bolsa, preocupa cómo lo hará. Desde el 4 de enero pasado -último día de operaciones- hasta ayer los ADR de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York sufrieron fuertes bajas que en algunos casos llegan a 25%.
De aquí que la performance del mercado cuando se produzca la reapertura está desvelando a más de un operador. Según las estimaciones, los arbitrajes entre la plaza local y la neoyorquina deberían provocar una abrupta baja bursátil no inferior a 17%. Ello surge al comparar el valor de las acciones de mayor ponderación en el Merval el último día de cotizaciones domésticas (descontado por un tipo de cambio promedio de $ 1,80) con el precio al cierre de ayer de los ADR. Sólo las tres acciones principales (Pérez Companc, Banco Galicia y Telecom), que inciden en 69,3% de los movimientos bursátiles, registraron un caída promedio de 11%.
Más aún, los informes que por estos días circulan en la City porteña hablan de que sólo podría sortear la corrección bajista el reducido lote de empresas con orientación exportadora que reciben sus ingresos en dólares y están relativamente a salvo de los vaivenes del mercado interno.
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