En la Jefatura de Gabinete y en la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía, ha comenzado a estudiarse un recorte en el presupuesto nacional para 2002 que se enviará como proyecto al Congreso. El trabajo está a cargo de los funcionarios responsables y también de un equipo de técnicos que reportan directamente a Fernando de la Rúa (dedicó una mañana de domingo, hace 10 días, a examinar la propuesta que le llevaba este grupo).
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El objetivo del trabajo es garantizar el déficit cero con un recorte de $ 5.000 millones. La hipótesis de crecimiento que contempla se ubica en 2,7% real y 3,5% nominal. Tiene un atractivo especial para el Presidente: se llegaría a esa economía sin producir otra baja de salarios ni jubilaciones.
En principio, la racionalización contempla la eliminación de fraudes de distinto tipo (previsional, de asignaciones familiares, etc.) en la ANSeS por $ 900 millones.
Al mismo tiempo, no se propone un corte estandarizado para todas las áreas como el que se lleva adelante con la eliminación de 30% de los contratos. El primer criterio adoptado es que nadie puede gastar en la segunda mitad del año más de lo que gastó en la primera, lo que a veces supone ahorros más importantes que los que se están llevando adelante con recortes «ciegos».
• Objetivos
Otro parámetro para la racionalización es la reducción de objetivos de cada área: cada ministro tendrá que elegir, entre 5 o 6 cosas que se propuso hacer, cuál es la que prefiere. Lo demás quedará para una oportunidad menos apretada.
El ajuste contempla también para el año próximo una reducción en los fondos que se enviarán a las provincias para que todas las jurisdicciones cumplan con el déficit cero. En el caso de las que están muy endeudadas, el recorte total que deben producir sería de $ 1.700 millones. La provincia de Buenos Aires, por su parte, debería achicar su presupuesto en $ 2.000 millones.
La eliminación de partidas que se prevé incluye algunos clásicos que suelen ser rechazados en el Congreso, como la eliminación de fondos especiales (tabaco, desarrollo eléctrico, etc.), es decir, un diseño parecido al que propuso Roque Fernández en 1999.
También hay disminución de la planta de personal -el caso más notorio será el de PAMI-, aunque en muchos casos se adelantará el retiro de empleados que estén a uno o dos años de jubilarse (se les pagará lo que cobrarían como jubilados, no deberán concurrir a trabajar, pero se les harán los aportes por 100% del ingreso actual).
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