La venganza será terrible, decía el rostro de Leonardo Aiello cuando terminó la reunión de gabinete de ayer, una de las más especiosas que recuerden los ministros. En el pasaje más áspero el privadísimo negociador del Presidente había sido objeto de una andanada de descalificaciones por parte de Patricia Bullrich,con quien compite Aiello en el corazón de Fernando de la Rúa para ver quién negocia mejor con los piqueteros de Isidro Casanova.
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Impasible, el Presidente escuchó con la mirada puesta en el horizonte cómo Bullrich atacaba a «Leonardo» (así lo llamó) por haber ofrecido a los piqueteros que hoy prometen levantar el corte en la Ruta 3 lo que no podía cumplir. Aiello, que sabe todo y tiene una capacidad infinita de espera, escuchó sin abrir la boca. Aguarda su hora.
El ministro de Economía, sin embargo, dio la nota más grave de la cita de los martes de los ministros al reflotar el proyecto de la nueva convertibilidad que todos creían dormido definitivamente.
La reunión comenzó con una repaso de la agenda de los temas pendientes por parte de Chrystian Colombo, quien se detuvo en los proyectos demorados en el Congreso. Como estaban presentes los representantes legislativos Mario Losada, Rafael Pascual, Darío Alessandro, Horacio Pernasetti, el Presidente aprovechó para poner el acento en los hechos de violencia de los últimos días. «El número de muertos de la Policía Federal es intolerable», dijo De la Rúa.
Su hermano Jorge le recordó que desde noviembre había demorado un proyecto para ampliar las facultades de la Policía para requisar de armas y autos pero que no salía nunca. Ante la presión de la barra de ministros, que murmuraban que las cosas que pasan en la calle ya no se toleran, prometió que por la tarde visitaría a los diputados para reclamarles la sanción. (No le fue del todo bien; el llegar con Melchor Cruchaga y Enrique Mathov los peronistas los esperaban con un proyecto alternativo que se precia de ser más duro pero tampoco saldrá por ahora.)
Los piquetes pedían turno y Bullrich tenía sed de venganza. La intervención de Aiello y de Nicolás Gallo ( negociadores secretos durante las últimas 72 horas con autorización presidencial para dar y recibir) la había desairado en público. Ella sabía que el Presidente (a quien le tiene tomado bien el tiempo) estaba obligado a reponerla a ella como responsable del tema y a forzar a Aiello y a Gallo a actuar en las sombras. Bullrich sacó provecho de esa trampa para martirizar más de lo que le conviene a ella a ese dúo que extrema confianza del presidente. «¿Cómo va Leonardo a ofrecer por los diarios algo que después no puede cumplir? ¿Cómo les va a mandar una propuesta por fax a los piqueteros cuando después aparece con que no tiene ninguna capacidad de negociación?», bramó la ministra de Trabajo, que acababa de llegar del Paraguay con ánimo guerrero.
Pareció convencer a la mayoría con este agregado: «Hay que ser firmes ante los reclamos y no negociar bajo presión. Piensen que esto se repite en todo el país si cedemos ante el primer corte».
• Ordenes
Aiello aguantó como un profesional las quejas mirando al presidente, como recordando que todo lo que hace lo hace con órdenes precisas de De la Rúa. Cavallo, que también tiene a Aiello montado en un ojo, salió a defender a Bullrich. Gallo encontró un camino intermedio: implantó la idea de que se trata de una presión política que hay que enfrentar políticamente. «El corte es un tema del intendente, y si no puede que vaya al gobernador, y si no puede que recién venga acá». Síntesis: la culpa la tiene el intendente Alberto Balestrini, que anoche negociaba el levantamiento del corte de ruta con el pliego de su adversaria Bullrich y no entendía cómo sus amigos Aiello y Gallo (a quienes entrevistó el lunes en secreto en el área presidencial de la Casa de Gobierno) dedicaban el día a criticarlo como el culpable de todo. Cavallo mismo quiso sacar la pelota de la cancha un rato y aprovechó una mención al corte de los agricultores del Valle de Río Negro para desenterrar el cotillón del euro. «A propósito -cortó el ministro-¿no saben cómo beneficiaría la ley del euro a estos productores que exportan a países europeos?».
El Presidente se sorprendió de que reapareciese la cuestión y se lo dijo a Cavallo: « Presidente, primero de todo me parece que el euro se va a acercar al dólar antes de lo que todos esperan». Además, argumentó, reflotar el tema sirve como mensaje a la sociedad ansiosa de gestos gubernamentales. « Ya escucho a gente que dice que nos estamos dejando estar en el megacanje y que bajamos los brazos. ¿Qué mejor mensaje que ir a discutir este tema al Senado, adonde lo tienen pisado los peronistas», agregó Cavallo en defensa de la canasta de monedas.
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