Repsol-YPF estimó que este año el consumo de combustibles cayó 6% en la Argentina y que en 2002 la retracción llegaría a 2%. Así lo reveló el vicepresidente de la empresa, Ramón Blanco, quien anunció además que la inversión global de la empresa española se reducirá en 20% el año próximo con respecto a las previsiones originales. Blanco dijo que el plan de inversiones «será un poco más restrictivo» que el del corriente año, no sólo por la crisis argentina sino porque se prevé que en el primer semestre de 2002 haya «una pequeña recesión a nivel mundial».
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El directivo dijo que la media anual de la inversión para el año próximo alcanzará los u$s 3.600 millones contra los u$s 4.000 millones invertidos en 2001. Pero reveló que al inicio del año el ritmo será más modesto.
Agregó que la empresa que preside Alfonso Cortina está haciendo «un primer plan con una inversión en torno a los u$s 2.900 millones, con la idea de incrementar las inversiones en el segundo semestre, teniendo en cuenta la marcha del primero». Blanco dijo que la reducción de las inversiones afectará poco a la Argentina y que las mismas seguirán rondando los u$s 1.500 millones porque aquí se concentra la mayor parte de los desembolsos para exploración y producción (upstream) del grupo petrolero, considerando entre 35% y 38% de las inversiones de la empresa. «El 'upstream' no va a sufrir esta caída de inversiones como va a ocurrir en otras líneas», dijo. En cambio, en el sector comercialización las inversiones serán menores considerando que el mercado local, según las previsiones más optimistas del directivo español, presentará el año próximo una leve baja adicional en ventas de combustibles y lubricantes.
Consultado sobre una eventual devaluación en la Argentina, Blanco indicó que «no tendría un efecto importante en cuanto al nivel de actividad y de las inversiones previstas en el país porque entre 70% y 75% del negocio petrolero está dolarizado». Admitió, sin embargo, que una devaluación, aunque no sea en forma inmediata, terminaría impactando sobre los precios y esto derivaría en una nueva caída de la demanda. Admitió la preocupación de la empresa por la situación local y se manifestó a favor de un acuerdo político «al estilo del Pacto de la Moncloa, en torno a cuestiones básicas para poner en marcha el país». También dijo que Repsol está dispuesta a canjear más LECOP o patacones por dinero en efectivo a las provincias «si ello ayuda al país a salir de la crisis». Dijo que hasta el momento la empresa canjeó a varias provincias bonos por unos u$s 200 millones.
El ejecutivo estuvo ayer en Buenos Aires para presentar el canje de activos con Petrobrás que se cerró el lunes en San Pablo. Dijo que hubo «cambios de última hora» en el acuerdo con la petrolera brasileña, y mencionó que «Petrobrás entiende que EG3 (empresa operada desde ayer por la brasileña) puede funcionar con recursos propios». En cuanto a los planes de Repsol en Brasil, afirmó que el proyecto es «la expansión en zonas más estratégicas que en estados del norte, donde los costos de producción son muy altos». Dijo que los esfuerzos se centrarán en las regiones del país donde la empresa ya tiene una presencia consolidada, como Rio de Janeiro y alrededores, y en otras ciudades determinantes como San Pablo y Porto Alegre. Repsol aún no definió con qué nombre operará en Brasil, ya que existe un problema «publicitario y de fonética». Sin embargo, afirmó que las alternativas que se manejan son YPF, Repsol o Repsol YPF.
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