«Hay sectores de la economía que han sido fuertemente agredidos en los últimos años y, por eso, vamos a aplicar restricciones para el ingreso de algunos artículos», sostuvo el director general de Aduanas, Mario Das Neves, quien aseguró: «Tenemos que ser más agresivos y tomar decisiones con mayor celeridad» para controlar el ingreso de importaciones al país. «Vamos a actuar con mucha firmeza», prometió el funcionario, y agregó que llevar adelante su gestión es como «caminar en un campo dinamitado». «La Argentina no puede ser el socio estúpido o bobo del Mercosur», enfatizó Das Neves y agregó que «en el Mercosur hay que revertir algunas situaciones, porque cuando en Brasil devaluaron el real, no le preguntaron ni al pueblo ni al presidente, lo hicieron y perjudicaron nuestra economía fuertemente».
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«Es aceptable que seamos socios minoristas en el Mercosur, lo que no podemos es ser socios estúpidos o bobos», destacó el funcionario. En tal sentido, dijo que «después del default, tenemos que asumir ciertos desafíos» para aplicar medidas para controlar el ingreso de importaciones al país.
«En un estado de desesperación hay que tomar medidas que, aunque no gusten en el Mercosur, las vamos a tener que tomar», indicó Das Neves en declaraciones radiales. Irregularidades
En otro orden, el funcionario aseguró que en los últimos años «hubo muchas irregularidades» en el funcionamiento de la Aduana. Das Neves reconoció que existen dificultades para controlar la mercadería que entra en el país, ya que «tenemos 54 aduanas y más de 500 pasos fronterizos».
El funcionario consideró que «la Aduana tiene que dejar de ser una cuestión aislada del contexto del país», y agregó que «hay que liberar» las mercaderías que están en algunas dependencias del organismo, para consumo popular.
Denunció que dentro del organismo «hay gente buena y de la otra», y señaló que «cualquier cosa que uno quiera destrabar lleva implícita una burocracia, ya que se necesitan 6 o 7 firmas, y siempre alguno se mete plata en el bolsillo».
Das Neves se refirió también a la crítica situación que atraviesa la industria del calzado, afectada principalmente por la devaluación del real brasileño. El funcionario destacó que esta industria tiene actualmente una capacidad ociosa superior a 60 por ciento.
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