La cadena de electrodomésticos Ribeiro viene arrastrando una situación financiera muy complicada desde 2019, antes del inicio de la pandemia. El impacto de la cuarentena y las restricciones sanitarias no hizo más que agravar ese panorama y la empresa entró en una crisis sin precedentes, tras haber accedido a un procedimiento preventivo de crisis y caído en default. Este año dejó de pagar todos los vencimientos por intereses y capital de sus Obligaciones Negociables emitidas en el mercado local.
Ribeiro sondea a sus acreedores para reestructurar vencimientos de ON
La firma envió cartas a los tenedores de Obligaciones Negociables para saber si están dispuestos a aceptar un canje de títulos.
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Sucursales. Ribeiro sufrió un fuerte impacto por la pandemia.
Ahora, la novedad más reciente fue que la compañía envió una comunicación a la Comisión Nacional de Valores para informar que comenzó a enviar cartas a los tenedores de las ON para sondear su predisposición a aceptar un reperfilamiento de todos los vencimientos.
“El directorio ha resuelto la realización del envío de una carta a los Sres. Obligacionistas de ON denominadas en pesos a fin de recoger su voluntad de adherir a un proceso de reestructuración por canje de títulos”, sostiene la nota enviada a la CNV sin agregar otros detalles.
En simultáneo, en otro hecho relevante informado a las autoridades reguladoras del mercado de capitales, Ribeiro precisó que “por acta de directorio número 899 el directorio ha resuelto actualizar el Prospecto del Programa Global de Obligaciones Negociables”.
En enero de este año la compañía había logrado avanzar con un preacuerdo para normalizar su deuda bancaria, que por ese entonces equivalía a casi $1.000 millones, en un esfuerzo por salir del laberinto financiero en que la habían empujado la inflación, la caída de ventas y las altas tasas de interés. En ese marco intentó ajustarse mediante el cierre de sucursales. Pero a partir del 19 de marzo, con el aislamiento obligatorio, el panorama se complicó todavía más por la prohibición de abrir los locales al público. Y la insolvencia se trasladó también a su deuda en ON.
Esta situación quedó expresada en el comunicado que Ribeiro emitió el 1 de julio último, donde planteó lo siguiente: “En ese contexto nos ha sido imposible atender los vencimientos de interés de las obligaciones negociables Clases L, M, N, O, P Series 1 y 2, Q Series 1 y 2, R Series 1 y 2, S Series 1 y 2, K Series 1 y 2, K2 Series 1 y 2 a partir del 23 de marzo de 2020; y tampoco el de capital de la Clase O operado el 30 de junio de 2020. Reiteramos la estimación que esta situación permanecerá durante lo que resta del año 2020”.
En ese momento anticipó que había un único camino posible: “Con el fin de diseñar un plan sustentable de reestructuración de sus pagos, hemos estado consensuando con los titulares de dichas Obligaciones Negociables un lapso de espera razonable, que nos permita estructurar los vencimientos acaecidos y los sucesivos, con la progresiva y esperable reanudación de los niveles de ventas. A ese efecto nuestro Presidente ha cursado una nota personal a cada obligacionista, explayándose sobre la situación, sobre la propuesta de dilación y anticipando que la oferta que se diseñe, perseguirá mitigar los perjuicios que se causan”.
Ahora, con fecha 18 de diciembre, el directorio de la cadena ratificó esa decisión y confirmó el envío de una nueva carta a los obligacionistas, en esta oportunidad para hacer un “sondeo por canje de ON”, según el título que lleva la misiva enviada a la Comisión de Valores. Según datos del mercado, la deuda por este rubro, en pesos y en dólares, suma el equivalente a unos $700 millones.
En tanto, Ribeiro sigue sin haber presentado ante la CNV los resultados trimestrales de su operación con cierres parciales al 31 de marzo, al 30 de junio y al 30 de septiembre. Según explicó la empresa, los retrasos se deben a varios factores: “El cierre total de la Administración desde el comienzo de la cuarentena que imposibilita la generación de la información necesaria para la confección de los EEFF; dificultad operativa para la obtención de documentación de terceros para posibilitar la registración de determinadas operaciones y las restricciones operativas originadas en el trabajo a distancia”.



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