Rusia estudia cancelar su deuda con el FMI y Club de París
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Crece el debate en la city por la inflación de los próximos meses, mientras el Gobierno busca blindar los pagos de la deuda
El presidente ruso prometió a Rato que "el servicio de la deuda ante el FMI se reducirá significativamente en los próximos tiempos en comparación con la contribución anual de Rusia a este organismo".
Según el calendario actual, Rusia no tiene previsto saldar todas sus deudas con el FMI hasta el 2008, aunque el Gobierno ha anunciado que pagará este año 1.700 millones de dólares de su deuda exterior.
Con todo, Rodrigo Rato, antiguo ministro de Economía y vicepresidente primero del Gobierno español, manifestó hoy que "Rusia ha expresado su disposición a agilizar el pago de la deuda exterior. El FMI agradecería ser el primero en recibir estos pagos".
Rusia recibió casi 22.000 millones de dólares de manos del FMI en los años 90, pero Moscú no ha pedido préstamos a este organismo desde 1999.
El Gobierno ruso recurrió de manera desesperada a los préstamos internacionales tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, con lo que su deuda con el FMI llegó a alcanzar los 15.000 millones de dólares hace cinco años.
El Kremlin anunció la pasada semana que prepara un plan de pago por adelantado de la deuda exterior del país a fin de reducirla de los actuales 110.000 millones de dólares a sólo 34.000 millones para 2010.
La idea es destinar al pago de la deuda los recursos que excedan el monto base de 500.000 millones de rublos (17.500 millones de dólares) del Fondo de Estabilización creado por el Gobierno con los beneficios obtenidos gracias al elevado precio del petróleo.
Además, Rato aconsejó a Putin que "aproveche la bonanza actual para fortalecer la estabilidad política y macroeconómica, al tiempo que continúa con las actuales reformas estructurales".
En su opinión, el Gobierno ruso debe reducir su intervención en la economía tanto federal como local, con el objetivo de aumentar el nivel de transparencia administrativa para atraer a los inversores.
Al tiempo que elogió las cifras de crecimiento rusas, advirtió que el Gobierno "debe seguir de cerca el comportamiento de la inflación en línea con una política presupuestaria que garantice beneficios".
"Para multiplicar por dos el Producto Interno Bruto (hasta 2010) es necesario aligerar la presión de la inflación sobre la economía", subrayó en alusión a la tarea planteada por Putin a su Gobierno.
Rato, director del FMI desde mayo pasado, apuntó también que "el crecimiento económico se sustenta eminentemente en los altos precios del petróleo", en una claro mensaje contra la complacencia por parte del Kremlin.
El jefe del FMI recordó que el fortalecimiento del sector bancario es esencial para el desarrollo de Rusia, por lo que alabó los esfuerzos del Gobierno ruso en este sentido.
En cambio, criticó la actual política monetaria del Banco Central, al considerarla "inflacionista", por mantener un rublo débil de manera artificial.
"El momento es muy propicio para el crecimiento de la economía rusa, pero aún queda mucho trabajo por hacer en el terreno de la reforma", dijo.
Rato, que abandona hoy Rusia rumbo a Alemania, calificó de "estrechas" las relaciones entre el FMI y Rusia, "cuya economía atravesó momentos muy difíciles a finales de los años 90".
Mientras Putin confesó que Moscú "apoyó la candidatura de Rato a la jefatura del FMI", el ex ministro español desvelo que "conserva fuertes lazos con el equipo que dirige la economía rusa" desde que visitó Rusia en 2003.



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