7 de octubre 2003 - 00:00

Se agrava sequía: sólo en trigo se pierden u$s 600 millones

La situación del campo, afectado por la sequía, tiende a empeorar. A esta altura, sólo en el cinturón triguero nacional las pérdidas ya alcanzan los 600 millones de dólares, al esperarse que la cosecha apenas sobrepase los 11 millones de toneladas. En algunas regiones la situación se alivió en los últimos días, pero la mayor parte de las zonas sembradas con trigo permanece sin registrar precipitaciones. Las primeras proyecciones sobre la producción para esta campaña se habían ubicado en 15 millones de toneladas sobre una superficie de poco más de 6 millones de hectáreas. Ahora las estimaciones alcanzan a 5 millones y medio de hectáreas, generando una reducción significativa. Esta situación haría que ésta se presente como la peor cosecha triguera de los últimos 10 años en el país. La cuestión se agrava porque, de acuerdo con los técnicos, la mayoría de los cultivos afectados no tendría chances de recuperación, aun cuando se registren lluvias en los próximos días. En los mercados internacionales los especialistas comienzan ya a registrar la situación de la cosecha argentina y prevén un alza inminente en los precios.

Con la intensa sequía que abate a gran parte del cinturón triguero nacional, ya se puede decir que las pérdidas en el trigo son irremediables en lo que respecta a rindes y a calidad comercial. Se espera que la cosecha apenas sobrepase las 11 millones de toneladas, ocasionando esto una pérdida de ingresos de divisas de alrededor de 600 millones de dólares.

Cuando comenzaron las tareas de siembra del cereal, las primeras estimaciones de producción hablaban de que la cosecha 2003/'04 sería de 15 millones de toneladas. Pero a medida que fueron pasando las semanas, y que la situación climática se fue agravando, los guarismos de producción tuvieron que ser ajustados hacia abajo notablemente. Así es como al día de la fecha de las 6.085.000 hectáreas sembradas, se esperan cosechar 5.535.000 hectáreas, generando una producción de 11.280.000 toneladas de trigo.

• Amargura

De darse estas cifras, estaríamos ante la peor cosecha de trigo de los últimos 10 años, y muy lejos del promedio de producción de los últimos 7 años que fue de 15 millones de toneladas. «Llovió en varias provincias, pero en los campos donde hay trigo, parece que tuviera un techo...», comentaba con amargura un operador de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Porque el fin de semana pasado llovió -con buen milimetraje- en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, centro y norte de Córdoba y de Santa Fe, trayendo alivio a los productores de esas zonas, pero no cayó ni una gota en el este de La Pampa, oeste de Buenos Aires y sudeste y sudoeste de Buenos Aires, región donde está la mayor área dedicada al mencionado cereal.

Lamentablemente, como muchos técnicos indican, a pesar de que a partir de ahora las lluvias ocurran con la habitualidad que la época impone, los cultivos ya no tienen chances de recuperación alguna. Así es como algunos chacareros no invierten en atacar plagas que están apareciendo en los trigales, ante la duda de si la cosecha de trigo le generará alguna ganancia o si quizás tengan que echar los animales a pastar en los campos, no pudiendo cosechar nada.

Y las pérdidas que estamos informando son solamente considerando el trigo, sin hablar de que no se podrá sembrar maíz ni girasol, y sin contar la mortandad de animales que está ocurriendo diariamente. Además ya se está viendo que como los animales se encuentran en estado de cuasi desnutrición, la hembras no tienen celo y por ende no habrá preñez que garantice la parición de terneros en el próximo año, haciendo temer por el futuro del sector ganadero
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• Sin asimilación

Todavía los mercados mundiales no han asimilado en los precios del trigo, la terrible situación que está viviendo la Argentina y las pérdidas que ya se están generando en la producción de este cereal.

Pero los operadores internacionales comienzan a vislumbrar un escenario de valores en alza, ya que la crítica situación nacional se agrega a los problemas vividos hace semanas en Europa y el este europeo, Canadá, Australia y gran parte de Asia, donde también la falta de precipitaciones generó múltiples inconvenientes en la producción agropecuaria.

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