¿Qué hacemos, dejamos a la Bolsa en el «corralito» y nos remitimos al 2003, como en los plazos fijos...?
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Esto parece ser el objetivo, lo único que puede explicar la insólita veda del sistema que el equipo económico ha dejado subsistir. Primero, por temas generales y que implicaba a los bancos, fuente ineludible para operar la Bolsa. Pero, el viernes se retornó con la operatoria normal y el mercado de los activos cotizables debió permanecer en punto muerto.
Un tema de cómo destrabar el entramado de las «cauciones», especialmente las que están en dólares. Otra, es ver de qué modo los comisionistas que todavía funcionan como personas físicas, obtienen la excepción a esa norma que transforma las sumas de cuenta corriente en depósitos. Y, ya dentro de lo que es la perspectiva operativa, sabiéndose los días sucesivos de bajas sobre bajas (en todo tipo de papel argentino, cotizable en el exterior), la secuela de tener una apertura duramente bajista -de reacomodamiento- traería enancado otro derivado fatal: la «reposición de garantías» en las cauciones ¿De qué modo? ¿Con qué tipo de activos?; o con dólar enardecido, o con pasos desagiados.
Una maraña que se ha ido tejiendo, por meter mano en los mercados, y que cada equipo económico se encargó de seguir atando, con un nudo nuevo. Hoy, es una madeja que pide solución urgente... (o arderá, también, la Bolsa).
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