La paridad entre el peso y el real aún se encuentra 35,1% por encima de los niveles de diciembre de 2001 -cuando en marzo era de 97,7% en favor del peso-, señala el Centro de Estudios Bonaerense (CEB), el que advierte que se diluyen los efectos de la devaluación en la paridad con Brasil. El CEB, hasta hace poco días, era conducido por el actual secretario de Industria, Dante Sicca.
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A inicios de 2002, con un real se compraba $ 0,43. Posteriormente, con las devaluaciones de ambas monedas, la relación llegó a $ 1,43 por real a fines de mayo, luego con la estabilidad del peso y la mayor devaluación en Brasil, se alcanzó una paridad nominal de $ 0,96 por real a principios de octubre.
Pero para entender mejor la ganancia o pérdida de competitividad entre ambos países debe analizarse la paridad de las monedas en términos reales, o sea, incorporando al análisis las tasas de inflación de ambos países. La reciente devaluación del real está compensando parte de la devaluación del peso ocurrida en el primer semestre del año. Mientras en diciembre de 2001, un real compraba el equivalente a $ 0,75 de octubre de este año, en marzo de 2002, luego de la salida de la convertibilidad y la megadevaluación del peso, este valor saltó a $ 1,45 por real (fuerte suba del poder de compra del real en términos de pesos, equivalente a un aumento de 94,7%). Pero, en los meses posteriores, parte de esa ganancia de competitividad por la devaluación se perdió.
«Puede afirmarse que la inflación mayorista argentina y la devaluación nominal del real significaron una caída en la paridad entre marzo y octubre de 2002 de 30,6%, es decir, que un real pasó de comprar $ 1,45 a comprar sólo $ 1,01. Pese a esta reversión en términos reales de los efectos de la devaluación del peso, la paridad bilateral aún se encuentra 35,1% por encima de los niveles de diciembre del año pasado», explica el CEB.
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