La garantía para los depósitos del sistema financiero continuará en $ 30.000. Así lo establece el decreto que se conoció ayer, el cual establece que, en caso de no alcanzar los recursos de SEDESA (Seguro de Depósitos SA) para hacer frente a este monto, los ahorristas recibirán bonos en pesos a cinco años por la diferencia.
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El gran problema es que SEDESA, que se nutre exclusivamente del aporte que realizan todos los bancos públicos y privados, no tiene recursos para hacer frente a una crisis sistémica.
De hecho, actualmente cuenta con recursos por $ 600 millones, que le alcanzaría únicamente para responder ante los depositantes del Scotiabank Quilmes, en caso de que el banco no encuentre un comprador.
La propuesta del Banco Central era que todos los ahorristas reciban bonos en pesos si sufrían la caída del banco. Luego, una vez que SEDESA recuperase cierto nivel de capital, se podrían rescatar paulatinamente los bonos. Pero Economía optó por cargarle de entrada toda la responsabilidad al seguro de depósitos privado, que fue implementando en 1995. Sólo estarán expuestos a este peligro, obviamente, los ahorristas que opten por quedarse con sus depósitos reprogramados, ya que quedarán sujetos al riesgo propio del banco. En cambio, aquellos que canjeen sus depósitos por bonos estarán fuera del «riesgo bancario».
Además de los $ 30.000, los ahorristas también tienen la chance de recuperar el resto de sus depósitos, aunque es altamente improbable que ello suceda. Dependerá, en realidad, del resultado que arroje la liquidación de los activos de la entidad desaparecida y la división que se haga de esas sumas entre todos los acreedores. El artículo 30 del decreto establece también que, en caso de suspensión de la entidad, el ahorrista deberá recibir un porcentaje del dinero en efectivo, según los casos siguientes:
• cuentas de pagos de salarios: la última acreditación del sueldo, con un mínimo de $ 1.200;
• cuenta de pago de jubilaciones y pensiones;
• cuentas de personas físicas: hasta $ 1.200;
• cuentas corrientes de personas jurídicas: hasta la última nómina salarial.
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