Las únicas operaciones de crédito que se están haciendo hoy en la Argentina se están pactando como mínimo a 55% anual a 30 días de plazo. Son en pesos y se hacen sólo porque quien toma el préstamo cede una factura por cobrar de una empresa de primera línea (Repsol-YPF y un escalón más abajo, los supermercados) a no más de un mes.
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Desde junio del año pasado, y luego con el «corralito», se acentuó la escasez de créditos en la plaza local hasta desaparecer totalmente. De hecho, se estima que en el mejor escenario pasarán varios años hasta que retornen créditos a largo plazo para la compra de viviendas o autos, por ejemplo.
Los créditos en dólares ya están prohibidos y los nominados en pesos es como si también lo estuvieran con las entidades financieras perdiendo depósitos por el «goteo» del «corralito» ($ 2.800 millones en enero) y la incertidumbre reinante en todos los sectores de la economía. El stock de préstamos, los bancos lo están renovando con la misma tasa de origen, y el Banco Central va a regular, todavía no lo hizo, cuál será de ahora en adelante el costo de financiamiento.
Por ello es que ante necesidades puntuales de liquidez, algunas empresas, mayormente PyMEs, están yendo a bancos o a las cada vez más difundidas «cuevas» en el microcentro porteño para que reciban un adelanto de las facturas por cobrar. Pero sólo sirven para ello las de las empresas de primera línea. Y tampoco se dan créditos cuando la factura por cobrar excede los 30 días. La tasa pactada allí es de 55% anual en pesos como mínimo, y en algunas ocasiones son las mismas empresas, con cierta liquidez, las que salen a recomprar sus pasivos de corto plazo.
•Mejor negocio
Está claro para un inversor que es mejor negocio comprar dólares y venderlos a futuro a 30 días, operación que deja un retorno de casi 200% anual (el viernes, a 30 días la divisa norteamericana se operó a $ 2,30). Pero este arbitraje no es tan accesible para todo inversor y ni siquiera para algunas entidades financieras, ya que la operatoria a futuro se está efectuando en plazas del exterior y solamente determinados operadores acceden a la misma.
Básicamente, se están viendo algunas pequeñas entidades financieras que antes del «corralito» se especializaban en dar créditos de corto plazo descontando cheques, concretar este tipo de operaciones ya que por sus pasivos -depósitos de ahorristas-deben ganarle al CER, es decir a la inflación. La apuesta al dólar en el corto plazo les resulta poco atractiva con la posibilidad que tiene hoy el Banco Central de mantener la paridad en los actuales niveles.
El total de préstamos otorgados del sistema bancario al sector privado era de $ 61.900 millones a fin de enero. En diciembre (considerando que un dólar equivale a $ 1,40 para hacer comparables los valores), ascendía a $ 65.100 millones, lo que refleja una brusca caída de 5% en 30 días. Por estos motivos es que, ante este recorte total del crédito, difícilmente llegue a sólo 5% la caída del PBI este año, tal como figura en el presupuesto 2002.
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