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La caída pronosticada para este año ha dejado muy atrás los pronósticos optimistas que presentó el gobierno a fines del año pasado. Cuando todavía José Luis Machinea se desempeñaba como ministro de Economía, se proyectaba un crecimiento en el PBI para 2001 de 3,5%. Esa fue incluso la cifra que se estimó en el presupuesto que aprobó el Congreso y sobre la cual se planificaron los gastos públicos. Es decir, se pensaba por entonces que el PBI crecería en $ 9.600 millones con respecto al año pasado (es el monto equivalente a un crecimiento de 3,5%) y resulta que el PBI terminó cayendo en casi $ 4.000 millones. Semejante error numérico complicó seriamente las cuentas fiscales, dado que los gastos se planifican según la recaudación esperada y ésta esperada depende del crecimiento.
Pero no fueron sólo los pronósticos oficiales los que mostraron tan importantes desvíos. Hacia fines del año pasado, el Departamento de Research del Banco Central Hispano (Banco Río) proyectaba un crecimiento de 3% para este año, la consultora de Miguel Angel Broda estimaba 2% de crecimiento, IERAL y Alpha un aumento de 2,5% en el PBI, Econométrica de 2,4%, Fundación Capital 1,9%, Orlando Ferreres de 2%, e incluso un informe de la OECD incluía a la Argentina con una predicción de crecimiento de 2,1%. Pocos economistas por entonces proyectaban que se repita un escenario recesivo como el de los dos año precedentes. Incluso el actual ministro de Economía, Domingo Cavallo, aseguraba por entonces (todavía no estaba a cargo de la cartera económica) que tenía la fórmula para que la economía creciera 10%.
Pero todos estos pronósticos debieron ser reelaborados cuatro meses después, fundamentalmente luego de la renuncia de Machinea. Hacia mayo pasado, la mayoría de estos pronósticos se redujo a entre 0% y 0,7% de crecimiento. También Cavallo debió reducir sus estimaciones, ya que su fórmula para crecer tampoco funcionó como había estimado inicialmente.
Pero la crisis económica también dejó lejos a estos nuevos escenarios, que en mayo parecían pesimistas. Hoy, todos coinciden en que el PBI caerá y, según los privados, la caída podría ser peor a la que espera el gobierno. Por caso, Fundación Capital y Espert & Asoc. esperan que el PBI retroceda 3% y 3,7% respectivamente en el año, con lo cual el PBI caería entre $ 8.600 y $ 10.200 millones. Algo más optimistas, desde el CEMA pronostican una caída de 2%, lo que significa una merma en mas de $ 5.000 millones en el PBI.
Como ocurre todos los años, el gobierno espera ahora que el próximo año el país sí pueda crecer 3,5%. Si ésta es la meta con la que se elabora el presupuesto, habrá que esperar que este crecimiento efectivamente ocurra, porque de lo contrario, nuevamente las cuentas fiscales se verán comprometidas (ya que la recaudación no crecerá como se espera) y habrá que planificar sobre la hora por dónde se realiza el recorte. Y como se sabe, estos ajustes no programados terminan siempre aplicándose sobre los sectores de menor poder de lobby, que generalmente coinciden sobre los sectores de menores recursos, entre ellos los jubilados.




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