Aislándose de otros mercados que se utilizan como cotejos clásicos, el Merval acumuló más de 8,7% en el período y que toma mucho más vuelo en el concepto, debido a la flojedad expuesta por el Dow -con 3,6% de caída-y el indicador brasileño que cayó 5,7%. Se puede decir que hubo un estímulo bien a la vista, que abarcaba el área argentina tan solo, y seguramente que habrá que rendirse ante ello.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Se registró un fuerte mover de agujas al instante del impacto, después se quedó con cierta onda expansiva que se fue adelgazando: para arribar a un viernes donde se realizaron unos $ 76 millones de efectivo, puros para las acciones. La mitad del pico máximo alcanzado, pero estableciendo un buen ritmo de crucero -tras el rebaje-al no continuar la contracción. Y hasta ahí, la plaza se movió cómoda, después de unas ruedas de «fuego contra fuego» donde ni oferta, ni demanda, escatimaron proyectiles.
El índice ponderado clausuró en los «1258» puntos, en una zona ya reconocida en enero, y ahora se abre nuevamente el desafío de recobrar el terreno perdido e intentar más. No existirá ese estímulo mayor, difícil que aparezca otro de tal calibre -y bien utilizado-por lo que se tratará de un período de contexto más habitual: momento de probar hasta dónde se sumó gordura, o se han desarrollado nuevos músculos. Promete ser lapso para medir el mercado.
Dejá tu comentario