Busscando repetir el plato, esta vez i ncorporaba al circuito internacional, la plaza porteña se encontró en nuevas alturas del repunte, y perdió la cadena de transmisión. Pedaleando en el aire, haciendo los gestos para el avance, el cúmulo de operadores advirtió que era seguir en el mismo lugar. Y una vez arribado a 1.130 puntos, desde el anterior de 1.119, el Merval tomó el camino descendente que lo dejó en mínimos de 1.107 y un cierre cercano: 1.109.
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Nada del otro mundo, como porcentual -apenas 0,9%-, aunque pareció un alerta amarillo frente a una realidad inocultable: es muy difícil sostener aumentos, viniendo de una plaza tan desordenada y sensible, con volumen que se continúa contrayendo.
Estadísticamente, la rueda de ayer aportó más que la del lunes. Pero, el detalle es que primero se actuó en soledad, reuniendo 40 millones de pesos de efectivo. Y ayer, restando los $ 34 millones en certificados, se funcionó con no más de $ 46 millones. Galicia se mantuvo en equilibrio, Acíndar bajó sólo 1 por ciento, Petrobras hasta estuvo positiva.
Pero hubo una merma de 3 por ciento en Indupa, y de 2 por ciento en TGS y el Bansud. Al llegar a mitad de semana, la plaza se encuentra ante la disyuntiva de volver a intentar (y rezar para que la venta se quede muy calma) o exponerse a camino de ida y vuelta, si es que no aparece demanda más robusta y que apuntale lo que se avanza. Clásico.
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