23 de junio 2008 - 00:00

Sin el paro, faltarán más los combustibles

Paradojas de la política oficial: que se levanten los cortes de rutas y que se normalice el abastecimiento derivará en mayor escasez de combustibles, especialmente de gasoil. El mismo fenómeno se dará con la energía. "Un poco de recesión no es malo", podría decir el gobierno en analogía con Raúl Alfonsín y la inflación.

El levantamiento del paro del campo y del transporte de cargas está normalizando el abastecimiento de alimentos y sobre todo de combustibles, cuya falta había llegado a ser realmente crítica en muchas ciudades del interior. Como contrapartida, una reanudación de la actividad a pleno en el interior, pondría de nuevo en evidencia la escasez de gasoil, gas y electricidad en los días de frío intenso, sobre todo si las bajas temperaturas persisten varias jornadas seguidas.

La merma de la actividad en el campo, en el transporte y en la industria del interior, en este último caso por falta de insumos o por caída de ventas, parece haber contribuido hasta ahora a que las dificultades energéticas fueran menores que las del año pasado.

A esta altura de 2007, ya se había llegado a suspender el GNC para vehículos, toda la industria tenía el gas cortado ya sea la de contrato interrumpible como la de firme con ventana (días al año en que se puede limitar el suministro), mientras durante el fin de semana sólo hubo cortes a interrumpibles y las ventanas recién se afectarían desde hoy.

Además, unas 4.700 firmas industriales y comerciales en todo el país, tenían restringido el consumo eléctrico entre las 16 y las 0 hora en junio de 2007.

También es cierto que por ahora el clima es más benigno que el año pasado. Las jornadas más frías no llegan a los mínimos y máximos de un año atrás, no duran muchos días de modo que los gasoductos no llegan a perder presión por consumo muy alto y sostenido en los hogares.

Además la oferta de gas mejoró, porque se está cortando a Chile cada cuatro o cinco días y se entrega la mitad del millón de metros cúbicos diarios que el gobierno argentino se comprometió a garantizar, salvo en caso de muy bajas temperaturas internas en el mercado local. (Los cortes ya no provocan tampoco las mismas reacciones adversas que en inviernos anteriores en ninguna de las dos naciones).

  • Regasificación

    Hay también 8 millones de metros cúbicos adicionales por día provistos por el barco regasificador de gas natural licuado, que termina el proceso inyectando el fluido en los gasoductos troncales. El gas de Bolivia, aunque es muy inferior al comprometido (7,7 millones de metros cúbicos) triplica o cuadruplica cada día lo que se envía a Chile, de modo que la mayor parte se usa para el mercado local.

    Aun con todas esas condiciones a favor, algo puede cambiar si el campo y el transporte operan a pleno en la zona donde hubo mayor parate: Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos e interior de Buenos Aires.

    En lo que se refiere al gasoil, las refinerías de Shell y Esso están volviendo a operar cerca del máximo de la capacidad instalada, después de algunos inconvenientes, mientras que lo mismo sucede en YPF y Petrobras. Sin embargo, el producto va a escasear, ya sea porque se lo use para la cosecha del campo o porque algunas industrias utilizan combustible líquido para reemplazar al gas natural. (Las centrales térmicas usan el importado de Venezuela)

    Hasta ahora el gobierno sigue pretendiendo, sin éxito, que las petroleras se hagan cargo de la diferencia de precios entre el gasoil importado y el mismo producto en los surtidores locales, que llega a U$S 0,50 por litro. Las empresas afirman que el diálogo está abierto, pero parecen intransigentes en su posición, aunque, según se afirma, hay por lo menos algunos embarques encargados a Venezuela que estarían prontos a llegar al puerto de Buenos Aires.

    En cuanto a la electricidad, el gobierno pudo cubrir la demanda récord de los últimos días (el viernes se llegó a un nuevo máximo histórico para día hábil con 18.838 megavatios, y ayer al récord para domingo con 16.821), recurriendo sólo a los llamados telefónicos al club de los grandes usuarios que responden a los pedidos oficiales y que incluyen desde los shopings hasta importantes industrias.

    Pero si la actividad sube, la situación puede exigir más llamados e incluso cortes formales como los del año pasado. Por ahora el sistema pudo responder a una demanda que llegó a superar en casi 600 megavatios al récord del verano. Pero no hay energía nueva, salvo alguna esporádica entrega de unos 260 megavatios por parte de la Central Manuel Begrano en Campana.

    La demanda se cubre con un fuerte despacho de hidroeléctricas, empezando por Salto Grande que hace aportes de más 1.000 megavatios diarios, porque en el último mes, la cuenca del río Uruguay mejoró notablemente. También es clave la energía entregada por Piedra del Aguila. Esta perdió casi dos metros de altura, pero como el agua que se utiliza, termina bajando a El Chocón, el embalse de esta última represa subió más de 2 metros.
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