11 de julio 2002 - 00:00

Sólo 8% de ahorristas aceptaría bonos

Hasta anoche llegaban a 8% las proyecciones de respuestas favorables del público a la oferta lanzada por el gobierno para canjear sus depósitos reprogramados del "corralito" por un bono hasta 10 años de plazo. Inicialmente el equipo económico estimaba que ese porcentaje alcanzaría 30%. Se descuenta que con la llegada de la comisión de expertos (ayer el FMI confirmó sus integrantes) se elaborará una nueva solución para el "corralito". Roberto Lavagna insistió en que no habrá bono compulsivo. Por lo pronto, aún restan cuatro días hábiles para cerrar esta nueva etapa.

Hasta anoche en el sistema financiero y en el equipo económico se estimaba que sólo 8% de los ahorristas aceptaría canjear sus depósitos reprogramados por los bonos hasta 10 años de plazo denominados BODEN. El número surgía de la proyección de las aceptaciones ya recibidas de inversores, considerando que sólo restan cuatro días hábiles, hasta el martes 16 próximo, para adherir a la misma.

Lo que se nota es que hay una clara distinción de las respuestas de ahorristas según la entidad de que se trate. Dado que la reprogramación de depósitos llega a setiembre de 2005, los ahorristas adhieren a los bonos en función de la supuesta solidez de los bancos. A mejor imagen y solvencia, el público no acepta los bonos y prefiere quedarse con los certificados de plazo fijo. A la inversa, cuanto más dudas genere la capacidad de supervivencia de una entidad, la aceptación de bonos crece. En los bancos actualmente suspendidos -Edificadora de Olavarría, Velox, Suquía, Scotiabank, Entre Ríos y BISEL- hay un porcentaje de adhesiones claramente superior a 60%. En otros casos, no suspendidos pero con dudas del público, el número supera 25%.

De todas maneras, hay otros casos puntuales en los que, exclusivamente por esfuerzos de marketing se premia a empleados que consiguen la mayor cantidad de traspasos-, hay una respuesta superior al promedio. Es lo que acontece con el Río y el BBVA Francés, donde se adoptó una postura más agresiva para incentivar a inversores a que se pasen de sus depósitos reprogramados a los BODEN. Un importante banco norteamericano hasta anoche sólo había recolectado 1,5% de pedidos de pasar sus depósitos a bonos a 10 años.

• Serio problema

Para el gobierno, la escasa repercusión de esta segunda etapa del plan oficial para salir del «corralito» es un serio problema, que recién a partir de enero impactará a pleno. Es cuando comienzan a pagarse los certificados reprogramados a sus tenedores, lo que, más allá de su traspaso al dólar inmediato, puede acentuar los problemas de liquidez que tengan algunas entidades. Cabe recordar que las estimaciones hechas por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, autor de esta iniciativa, contemplaban una respuesta positiva de 30% al canje.

Sin embargo, fuentes del sistema financiero y del equipo económico aseguraron que no se llegará a enero en la actual situación y una solución alternativa se plasmará en los tres días en el país de los flamantes designados en la comisión de expertos: Andrew Crockett, Luis Angel Rojo, John Crow y Hans Tietmeyer. Por lo pronto, en Economía insisten en que no habrá un bono compulsivo para los ahorristas; en tanto, los directivos de la Asociación de Bancos de Argentina desmintieron ayer que en el encuentro mantenido con Roberto Lavagna el lunes último se haya exigido un BONEX para ahorristas como último recurso para solucionar la situación planteada por el «corralito».

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