Luiz Inácio Lula da Silva aseguró ayer que considera que su país tiene la responsabilidad de crear una «política industrial» para sus socios del Mercosur, incluyendo tanto a la Argentina como a Uruguay y a Paraguay. El presidente brasileño afirmó que su país tiene la « responsabilidad de ayudar» a desarrollarse a los otros tres estados, «porque ese es el papel del país mayor, del que tiene más riqueza y tecnología».
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Sobre las diferencias comerciales que persisten entre la Argentina y Brasil, Lula dijo que con Néstor Kirchner han acordado «seguir trabajando juntos», porque «no se puede permitir que el interés de cualquier grupo económico cree obstáculos en la política de Estado que debemos crear entre Brasil y los países de Sudamérica». Indirectamente, el presidente brasileño se refirió a la frase de Néstor Kirchner que el sábado había acusado al « lobby» de las empresas industriales radicadas en San Pablo de no permitir que avancen las negociaciones entre los dos países para poder aplicar restricciones a las importaciones cuando éstas tengan un crecimiento desmedido. En ese sentido, destacó las relaciones con Venezuela, país con el que «Brasil tiene un superávit comercial muy grande», que debe ser equilibrado. «Nosotros precisamos comprar algunas cosas de Venezuela para poder tener cierto equilibrio», manifestó, pero en ningún momento habló de aplicar medidas similares con la Argentina. Lula también destacó el «éxito» de la Cumbre Sudamérica-Países Árabes y aseguró que ese primer contacto servirá para activar el comercio, pero resaltó que es necesario darles continuidad a las relaciones. «Empresarios, ministros y comerciantes precisan viajar, porque quien no viaja no vende», afirmó.
«Vamos a llegar con nuestros productos debajo del brazo, con nuestros zapatos, nuestra ropa, con automóviles, soja, maíz, jugo de naranja, con nuestras empresas de construcción civil y vamos a vender y a mostrar que somos competitivos», sostuvo. Lula también se defendió de sectores que, en Brasil, le critican la falta de un mayor acercamiento con Estados Unidos y la Unión Europea, y la búsqueda de relaciones más estrechas con el llamado Eje Sur-Sur.
«Hay gente con la cabeza colonizada que parece no gustar de la independencia, que cree que Brasil debe estar subordinado a la política de Estados Unidos o a la política de Europa», dijo. Según Lula, el objetivo de su gobierno es «tener la más extraordinaria sociedad con Estados Unidos y con ese grupo fortísimo que es la Unión Europea, pero también tener una fuerte relación con China, India, Rusia, Sudáfrica y México».
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