13 de julio 2001 - 00:00

Standard & Poor´s bajó nota a Argentina por el riesgo político

La calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) rebajó ayer de «B» a «B-» la nota de la deuda argentina de largo plazo en moneda local e internacional, señalando que los problemas políticos que enfrenta el país impiden que se hagan efectivas las «serias medidas» tomadas por el equipo económico.

Además, ratificó la calificación «C» para la deuda de corto plazo, y anunció que todas las notas del país se mantienen con tendencia negativa.

La directora ejecutiva para Latinoamérica de S&P, Laura Feinland Katz, admitió que la baja de calificación al nivel «B-» está indicando que la Argentina «está más cerca que antes del default», aunque aclaró que ello no «implica que mañana ya se estará en esa situación».

Complicación

Lo cierto es que tras esta nueva rebaja el país ahora se encuentra seis escalones por debajo del grado de inversión, con peores calificaciones que otros países latinoamericanos como Bolivia, Colombia o Paraguay.

«Pese a que el equipo económico toma medidas serias para reducir el déficit, vemos complicada la reacción política», explicó Feinland Katz.

Concretamente, la agencia advirtió que podría volver a bajar las calificaciones de la Argentina si la tensión política frustra los esfuerzos oficiales de equilibrar las deficitarias cuentas públicas.

La rebaja, que se suma a la aplicada el miércoles por la agencia Fitch IBCA, refleja la «creciente presión sobre la cohesión de la coalición gobernante y el riesgo de que pueda impedir los esfuerzos del ministro Cavallo para implementar medidas draconianas para equilibrar el presupuesto federal».

«Hasta ahora, el apoyo a la administración De la Rúa se basó en gran medida en la expectativa de que las políticas del ministro Cavallo tuvieran éxito en gatillar una recuperación económica hacia fines de 2001», resaltó la calificadora.

En tanto, S&P indicó que «en un contexto de estancamiento del producto y confianza menguante, el programa del gobierno ha enfrentado desafíos internos crecientes», que recientemente quedaron en evidencia por «las disputas sobre el financiamiento con las provincias».

Prueba severa

La agencia evaluó que «la estrategia del ministro Cavallo es aceptar un reconocimiento tardío de que son necesarios ajustes presupuestarios mucho más severos para salvaguardar el régimen de convertibilidad».

Además, afirmó que «con una economía con pocas probabilidades de recuperarse antes del año próximo, los cortes en los gastos necesarios para equilibrar el presupuesto constituirán una prueba severa del grado de resolución del gobierno, posiblemente hasta su punto de quiebre».

«Bajo estas circunstancias, una desintegración de la coalición gobernante haría difícil eludir un escenario de reestructuración de deuda», vaticinó S&P.

No obstante ello, la agencia aseguró en su comunicado que «si el gobierno logra movilizar al país a favor de medidas fiscales ortodoxas, se estabilizarán las calificaciones en los actuales niveles».

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