El embajador de Suecia, Peter Landelius, comparó ayer la actual situación económica argentina con la que vivió su país a principio de la década del '90 y recordó que en aquella oportunidad, para salir del atolladero, el gobierno socialdemócrata recortó sueldos, reformó el Estado y redujo deuda.
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El diplomático opinó que el gobierno argentino «puede hacer» lo que quiere en materia fiscal siempre y cuando haya firmeza política. «Creo que se puede hacer lo que propone el gobierno, porque en definitiva son problemas políticos. Las decisiones políticas son las que van a resolver el problema», afirmó el diplomático. Landelius comparó a la situación argentina con la que atravesó su país a principios de la década pasada cuando «el crecimiento bajó a cero, la deuda pública se duplicó, la desocupación se triplicó y el déficit presupuestario se cuadruplicó». «En 1993, el déficit llegó a ser el más grande de los países de la OCDE: 12,3 por ciento del PBI», recordó.
Para salir del atolladero, el gobierno socialdemócrata que había asumido en 1994 puso en marcha una seria de medidas que al igual que en la Argentina incluyeron «la rebaja de los sueldos de los empleados estatales».
Segunda etapa
Después, prosiguió el embajador, vino la segunda etapa, que fue «cortar las rodajas de la torta que no eran imprescindibles. Lo bello del ejercicio, además del éxito rotundo y rápido, es que cortando un poco de grasa salvamos lo esencial en el sistema».
Sin embargo, pese al temor de la población, en 1995 Suecia logró equilibrar su presupuesto en términos del PBI, un año antes de lo previsto y tres años antes de lo que había sugerido el Fondo Monetario Internacional (FMI).
«El déficit debía estar por debajo de 3 por ciento en 1997. Ese objetivo fue alcanzado en 1996 y en 1997 estábamos en 2,1 por ciento», enunció Landelius entre otras cosas.
En este sentido, el embajador reconoció, no obstante, que «el costo político en Suecia nunca ha llegado a los niveles del argentino». «Los parlamentarios no ganan ni la quinta parte de lo que ganan acá. Allá ganan apenas 5.000 dólares, pero no tienen dinero para emplear a cinco personas y tampoco tienen gastos reservados, apenas hay una secretaria cada cinco legisladores», reconoció.
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