7 de enero 2002 - 00:00

Supermercados, aún sin fuertes subas

Ante la desaparición de la convertibilidad, la inminente modificación en las condiciones de compra y los precios de los artículos importados y un potencial rebrote de descontento social, los supermercadistas están en un dilema difícil de resolver:

Por un lado, saben que los aumentos de precios por parte de sus proveedores son casi tan inevitables como la muerte, sobre todo en los productos con alto componente de insumos importados o pasibles de ser exportados.

Por otro lado, saben que será imposible evitar el traslado de esos incrementos a las góndolas, con lo que temen quedar «como el jamón del sándwich» entre la necesidad de los industriales de compensar mayores costos y la difícil situación económica de sus clientes, que se agravará -sin dudas-a partir de la anunciada devaluación.

«Hasta el viernes, la situación era completamente normal; ningún proveedor había tocado sus listas de precios»
, dijo ayer a este diario un alto ejecutivo de una de las cadenas líderes. Era lógico que así fuese: hasta el último día de la semana pasada, el dólar seguía valiendo un peso, y no habría sido justificable modificar las condiciones de venta.

Sin embargo, se sabe, muchos comercios chicos y medianos regresaron a las prácticas de décadas pasadas aplicando aumentos «preventivos» sobre mercadería que ya tenían en stock. El argumento de algunos: «La semana que viene, cuando tenga que reponer, el precio va a ser más alto, y tengo que cubrirme».

En sentido inverso, un vocero de Carrefour, reiteró que su cadena no estaba incrementando ningún precio, «a pesar de que algunos importados ya nos llegaron con subas mínimas respecto de la semana anterior».

El ejecutivo recordó que el componente de los alimentos importados sobre la canasta familiar «no llega a dos o tres por ciento». Pero admitió que en muchos de los productos «nacionales» el componente de insumos importados es significativo. «Pero no especulemos: todavía no se sabe qué va a pasar; esperemos a ver cómo evoluciona la situación.»

De todos modos, a pesar del voluntarismo del gobierno y de las promesas de algunos empresarios -sobre todo, los vinculados al titular de la cartera de Producción, José Ignacio de Mendiguren-, hay productos que sí o sí subirán.

A pesar de esto, el sector supermercadista dará batalla, prometen sus voceros, contra lo que califican de «subas injustificables». En este sentido, el más beligerante parece ser Alfredo Coto, que en dos solicitadas sucesivas emprendió contra una administradora de medios de pago y contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; a la primera la acusa de haber modificado de manera «unilateral» las condiciones de liquidación de las compras hechas con esa tarjeta; a Aníbal Ibarra le imputa haber duplicado la alícuota del Impuesto a los Ingresos Brutos en un momento crítico en lo que hace a formación de precios.

Desde ya, la situación da lugar a toda clase de versiones, rumores y «cadenas de e-mails» divulgando supuestas subas de precios en determinados hipermercados, que luego no se verifican en la realidad.

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