Las remarcaciones de precios siguen avanzando, a pesar de la depresión económica y de las dificultades de los consumidores para hacerse de efectivo o utilizar medios de pago alternativos.
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Tal como fuera informando este diario la semana pasada, muchos de los principales productores e importadores de artículos de consumo masivo procedieron a modificar sus listas de precios entre 10% y 40%, según el caso. Ahora estos aumentos ya están llegando a las góndolas de algunos hipermercados: es que a pesar de buenas intenciones y declaraciones públicas, los ejecutivos del sector habrían determinado que no es posible seguir vendiendo a los precios que regían antes de las subas anunciadas por sus proveedores. Así, las dos mayores cadenas del país, la francesa Carrefour y la holandouruguaya Disco, ya habría retocado sus precios.
Según trascendió, se habría detectado que los incrementos en los locales de estas dos empresas se realizan utilizando sus sistemas de administración de precios centralizados: en lugar de modificar los valores en las góndolas, lo que hacen es directamente modificar esos precios en el centro de cómputos de la empresa.
En otras palabras: en el local las góndolas exhiben un precio, pero cuando el cliente va a pagar, su cuenta se confecciona no sobre la base de los valores incluidos en las góndolas, sino a la información contenida en la computadora central de la sucursal. El importe, desde ya, es considerablemente superior.
Dado que en compras más o menos grandes es casi imposible llevar un control de lo que se gasta, y mucho menos artículo por artículo, el cliente se va del mercado la mayoría de las veces sin saber que le cobraron de más. Ejemplo: cuando se compra -por caso-una barra de cereal, el precio exhibido es $ 0,50; pero cuando la cajera pasa el artículo en cuestión por el lector de códigos de barras, se imprime $ 0,55; si el cliente de Disco o Carrefour no está atento al display de la caja, el aumento pasa inadvertido.
De acuerdo con el trascendido, en Disco, sobre una encuesta de treinta productos básicos (alimentos y bebidas, mayormente), se detectaron esta clase de aumentos en siete de ellos, lo que quiere decir que casi la cuarta parte de lo que vende Disco está remarcado y sin que el cliente lo advierta. El aumento promedio de una canasta en Disco es 10%.
Esto estaría sucediendo no sólo en la cadena principal, sino también en sus subsidiarias como Vea y otras que tienen los uruguayo-holandeses en el interior del país.
En el caso de Carrefour la cifra sería similar. La versión indica que habría una tercera cadena, la estadounidense Wal-Mart, que también estaría incurriendo en esta clase de remarcaciones, aunque en mucho menor medida. Carrefour estaría tratando de reducir sus costos a expensas de sus proveedores: el plazo de pago que están ofreciendo (no a los grandes grupos, obviamente, sino a los más chicos y PyMEs) es de 90 días. Pero para adelantar el pago exigen una quita de 8% mensual, por lo que si el fabricante o importador quiere cobrar a los treinta días, deberá aceptar un descuento compulsivo cercano a dieciocho por ciento. Carrefour también está siendo investigada por la AFIP desde hace tiempo por importaciones de artículos electrónicos, CD y guardapolvos escolares (traídos de Corea) que presuntamente violarían las normas aduaneras.
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