Washington (ANSA, Reuters, AFP) - El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, le «suplicó» ayer a la junta directiva de la institución que lo mantenga en su cargo y prometió realizar cambios en sus métodos de gerenciamiento.
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Por su parte, el gobierno de Estados Unidos volvió a defender a Wolfowitz, aunque, por primera vez, sostuvo que, una vez que el BM establezca lo sucedido en el escándalo, «todas las opciones estarán en la mesa».
El vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, reconoció que «se cometieron muchos errores en el proceso de designación de personal, pero no se trata de una ofensa que justifique el despido».
Se estima que los 24 miembros de la mesa de directores del BM tomarán alguna decisión luego de escuchar la descarga de Wolfowitz, pero la suerte del ex viceministro de Defensa parece echada, en especial bajo la presión de los países europeos, que lo querrían ver ya afuera del organismo.
En Washington se señala que el Directorio tiene pocas alternativas frente al creciente escándalo. Las posibilidades incluyen desde un despido llano y directo, un pedido de dimisión o sanciones disciplinarias.
Voceros de los países europeosya dejaron saber que consideran un problema insoluble que el BM, que acaba de lanzar una campaña contra la corrupción en el mundo, en particular en las naciones en desarrollo, esté bajo la batuta de un funcionario cuya credibilidad quedó herida de muerte.
Sin G-7
Además, EE.UU. no logró ganar el respaldo de sus aliados claves en el Grupo de los Siete (G-7) para preservar el liderazgo del actual presidente en la institución.
«Japón se alineó con Estados Unidos pero los demás, incluyendo a Canadá, estuvieron en contra de la continuidad de Wolfowitz en el cargo», sostuvo a «Reuters» una fuente europea tras una conferencia telefónica entre los líderes del G-7, que incluye a Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia, Francia, Alemania y Gran Bretaña.
Según el acuerdo de creación de las instituciones de Bretton Woods, los países europeos generalmente eligen al director del Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que el gobierno liderado por George W. Bush asigna al presidente del Banco Mundial.
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