Temen por suba sin techo de la carne

Economía

• Sólo en enero registró un alza de 13%

La menor oferta, las lluvias en las zonas ganaderas y una sostenida demanda internacional están impactando ya en el precio del ganado y, en consecuencia, en el valor con el que la carne llega al mostrador. Nunca el gobierno de los Kirchner pudo encontrar solución a esta cuestión. Es más, la agravó con la prohibición de exportar y otras medidas anunciadas por Guillermo Moreno. Los precios del novillo en el Mercado de Liniers siguen subiendo en Buenos Aires y ya acumulan 12% en el año, y aumentos de 23,4% en casi seis meses. Los carniceros dicen que el incremento registrado llega a 13% desde diciembre. Hay inquietud oficial, pese a que se trata de minimizar el tema, ya que con el ingreso del otoño, podría acentuarse el faltante de hacienda. Como con la energía, el invierno también promete ser crucial en lo que respecta a la carne para el gobierno. Los productores y las empresas ya temen mayores intervenciones del fortalecido Moreno. Hoy, los rebeldes del INDEC mostrarán lo lejos que estuvo en 2007 el polémico funcionario de la medición de la inflación real. Difunden índice neto de maquillajes.

El precio del ganado y, en consecuencia, de la carne vacuna comienza a recalentarse lentamente al ritmo de la menor oferta que se registra en el mercado de Liniers, que ayer recibió sólo 1.396 animales, y cuyos precios cotizaron entre 1% y 2% por encima del cierre de la semana pasada. La hacienda acumula ganancias de 10/12 % en el año, perfilando un panorama que podría acentuarse con la llegada del otoño: la escasez y la suba de precios de la carne.

Se produce, ciertamente, una gran distorsión entre los precios de Capital y los de las provincias. En la Ciudad Autónoma se registran subas que acompañan los aumentos de Liniers mientras en el interior los valores están más acotados por el mejor abastecimiento de hacienda, operada por ventas directas.

Lo concreto es que se esperan mejores precios para los ganaderos, hecho positivo para la producción pero inquietante para el gobierno ya que el comercio de carne podría también mostrar valores en alza, recalentando la inflación. «De eso no se habla», parecen decir desde la cadena de ganados y carnes.

Los empresarios frigoríficos sostienen que «la carne no aumentó aunque puede haber alguna faltante motivada fundamentalmente por la conjunción de dos factores, un evento climático como la lluvia registrada durante la última semana en muchas zonas de producción y por una retracción de los productores en los envíos debido a ese mismo evento», decía el gerente del frigorífico Mattievich, Jorge Torelli, quien también conduce la Federación de Industrias de Frigoríficos Regionales (FIFRA). «En Rosario el mercado está bien abastecido», informaba el empresario.

Sin embargo, en Liniers la oferta cayó fuerte la semana pasada pese a que durante este enero es ya 15% superior a la del mismo mes del año anterior, aún cuando faltan tres días de operaciones. Ya se acumulan en el mes 113.888 animales contra 99.094 del año pasado. Pero la semana anterior se produjo una estrechez de operaciones que muchos operadores sostienen se debe a una retracción de los ganaderos ante la falta de animales en los campos. «Por las malas políticas del año pasado», dicen los ruralistas.

Indican analistas como Ignacio Iriarte que durante la primera quincena de enero ya se realizaron todas las ventas diferidas desde diciembre por razones impositivas. Los feed-lots, en tanto, sólo operan a 50% de su capacidad mientras la demanda interna no cede. La oferta es baja, lejos de los niveles del último trimestre del año pasado.

La exportación también sigue firme, ya que los precios que paga el mundo por la carne son cada día más altos. Entonces, el temor del gobierno es que como ya pasó en otros momentos del año pasado, la demanda de la exportación genere presión sobre los valores de la hacienda en pie que se terminarían trasladando a las categorías de consumo interno. Si se miran los número oficiales, las exportaciones de 2007 cayeron en volumen, pese a que el organismo que informa sobre las ventas externas, el SENASA, dice lo contrario.

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