10 de enero 2002 - 00:00

Temor al cacerolazo postergó los anuncios

«Vamos a hablar con sinceridad y nos van a entender.» Jorge Remes Lenicov se sinceró ante Eduardo Duhalde y convenció en una reunión en la Casa de Gobierno a las 20.20 de modificar el discurso original que el ministro de Economía daría luego a las 21.10. Así, lo que se preveía como un mensaje técnico sobre cómo el gobierno piensa devolver los depósitos se convirtió en una descripción de la «herencia recibida», el funcionamiento del sistema financiero y las explicaciones de por qué no pueden devolver inmediatamente los depósitos del público. Sin responder preguntas, y con un mensaje de exactamente 7,15 minutos, Remes Lenicov utilizó la sala de prensa de la Casa de Gobierno (por algún motivo, aún le huye a utilizar el microcine de Economía que hizo famoso Domingo Cavallo en sus múltiples planes económicos).

Comenzó aclarando: «Nosotros heredamos el famoso 'corralito' impuesto en diciembre del año pasado» y una caída «de reservas y depósitos del país en el último año de 20.000 millones de dólares, que, para que tengan en cuenta, son la mitad del presupuesto nacional». Continuó con las explicaciones sobre la forma en que se maneja cualquier sistema financiero, algo que a los propios diputados radicales y frepasistas les costó entender antes de las sesiones del fin de semana en el Congreso. El ministro dijo que unos 65.000 millones de dólares y pesos están depositados en los bancos, con 1,5 millón de ahorristas, y luego explicó que «los bancos toman depósitos de la comunidad y prestan la plata a familias, a personas, a empresas», por lo que «los bancos no tienen la plata, porque la plata está prestada». Nuevamente se preguntó: «¿Qué puede pasar si todos buscan sus depósitos a la vez?», contestándose nuevamente: «Hay dos opciones: o quiebra el sistema financiero, y si los bancos quiebran, nadie cobra los depósitos» o «los bancos piden a los endeudados que paguen los créditos por adelantado y eso genera que quiebren las familias y las empresas, lo que provocará más desocupación». Ante esto, reflexionó: «El gobierno tenía dos opciones: no hacer nada o dar certidumbre», y esto último «es lo que se decidió a hacer».

• Confesiones

Fue así como llegó al momento de las confesiones. «No es fácil desarmar el 'corralito', por más antipático que sea», reflexionó, y prometió que a primera hora de hoy se conocerá el cronograma definitivo de devolución. Quizá, temiendo el cacerolazo, prefirió postergar el amargo anuncio del cronograma.

El ministro ratificó los dichos del presidente Eduardo Duhalde, en el sentido de que se van a respetar «total y absolutamente los depósitos en su moneda de origen. No hay ningún tipo de confiscación, desagio o cercenamiento de los derechos».

Dio por terminada la conferencia de prensa, mientras sus colaboradores le armaban un «corralito» para que los periodistas no pudieran asediarlo con preguntas.

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