4 de junio 2003 - 00:00

Todos quieren hacer negocios con Chile

Chile suscribió un nuevo acuerdo de libre comercio. Uno más. Confirmando de esta manera su liderazgo continental en esa dirección. En línea, claro está, con los acuerdos ya alcanzados por el país transandino con los Estados Unidos, la Unión Europea, México y Canadá. Para destacar la enorme importancia que ambos países acertadamente asignan al acuerdo alcanzado, el mismo fue suscripto solemnemente por los respectivos presidentes Kim Dae Jung y Ricardo Lagos.

Esta vez, Chile acordó con Corea del Sur, un país asiático en claro crecimiento, pero eminentemente proteccionista en el capítulo de intercambio comercial de productos del agro.

Es posible que éste resulte un precedente que Corea del Sur quiera utilizar en adelante para tratar de suscribir acuerdos similares, de ese mismo tipo, con otros países del área del Pacífico. Particularmente, porque lo suscribió a pesar de la abierta oposición y opinión adversa de los representantes de su protegido sector rural, que no quieren renunciar a un privilegiado nivel de vida que han obtenido ciertamente a expensas de los agricultores del mundo en desarrollo.

Bajo el acuerdo que acaba de suscribirse desaparecerán las tarifas y derechos aduaneros de la enorme mayoría de los productos que Corea del Sur y Chile elaboran, incluyendo los automóviles, la electrónica y los semiconductores. Pero también, lo que es novedoso, toda una serie de productos del agro.

• Ratificación

Después de suscribir el tratado con Chile, que -como hemos dicho- elimina barreras no tarifarias y subsidios, Corea del Sur anunció que probablemente firmará en el futuro acuerdos de idéntica naturaleza con Japón, México y Singapur. Pero también con otros países del sudeste asiático.

Esto dependerá, naturalmente, de poder obtener la necesaria previa ratificación parlamentaria. El nuevo convenio comercial entre los dos países entrará en vigor sólo 30 días después de que se obtenga esa ratificación por parte de ambos signatarios.

Queda naturalmente por ver cómo este nuevo acuerdo comercial -por lo que significa como primer paso hacia el desarme del proteccionismo agrícola surcoreano- impacta en el mundo de la política doméstica, al tiempo de contar los votos. Corea del Sur tendrá elecciones legislativas en abril de 2004. Elecciones que son particularmente importantes, desde que el nuevo presidente, Roh Moo Hyun, busca obtener una mayoría parlamentaria que su partido hoy no tiene.

• Protestas

Pese a que el acuerdo no incluye, en su capítulo agropecuario, al arroz, producto que está especialmente protegido en Corea del Sur, los agricultores ya organizaron, como en todas partes menos en la Argentina, ruidosas y numerosas manifestaciones callejeras, en protesta por la decisión del gobierno. Porque no quieren perder posiciones, ni renunciar a la parte de su ingreso total que es subvencionada por el gobierno (o sea, por la sociedad toda). Hablamos de más de 60% del total de su ingreso. No es pequeña cosa.

Corea del Sur tiene ya 26% del mercado automotor chileno y busca aumentar su participación. Chile, por su parte, exporta unos 750 millones de dólares de cobre a su contraparte. Lo que puede incrementarse a medida que crezca la intimidad en el plano del intercambio comercial.

Mientras tanto, de nuestro lado de la Cordillera, el comercio argentino con el Mercosur está en sus niveles históricos más bajos. Un 40% menos -promedio- que el año anterior.

Las exportaciones al Brasil representaron el año pasado apenas 20% del total exportado por nuestro país. Tradicionalmente, ellas representaban casi un tercio. El desplome del lado del Brasil fue aún más significativo. Las exportaciones a la Argentina representaban 11% de sus exportaciones totales. Hoy ellas son algo menos de 5%. Apenas. Toda una pérdida de significación. No menor. Para meditar.

(*) Embajador. Ex representante permanente de la República Argentina ante la ONU.

Dejá tu comentario

Te puede interesar