8 de enero 2002 - 00:00

Trabarían exportaciones

Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia y Colombia; cada uno con su esquema particular, comenzaron ayer a estudiar oficialmente medidas para contrarrestar los efectos de la devaluación que implementó el gobierno de Eduardo Duhalde, cerrando en muchos casos sus economías a las importaciones provenientes de la Argentina. En general, todas las medidas que analizan los gobiernos de estos países apuntan a implementar restricciones arancelarias o paraarancelarias, muchas de las cuales están prohibidas por la Organización Mundial de Comercio (OMC); las que sí se aplican podrían frenar gran parte de los aproximadamente 13.000 millones de dólares que la Argentina exporta a la región. Lo peor es que éstas son los destinos de las únicas exportaciones industriales que tiene el país.

La situación más peligrosa para los envíos argentinos son las medidas que podría implementar el gobierno de Fernando Henrique Cardoso
. Ayer se anunció oficialmente desde Brasilia, a través del secretario ejecutivo de la Cámara de Comercio Exterior, Roberto Gianetti da Fonseca, que ya no existe el motivo económico para mantener las «concesiones» que Brasil hizo en su momento a Domingo Cavallo, para contrarrestar los efectos de la devaluación del real. Según Gianetti da Fonseca, «el tipo de cambio era el justificativo para que Brasil acordara en realizar concesiones. Ese problema no existe más». El brasileño se refiere específicamente a las medidas arancelarias que aceptó el gobierno de Cardoso en su momento y que alteraron la Tarifa Externa Común (AEC), el arancel adoptado por los países del Mercosur, en favor de la Argentina.

En sintonía similar a la Gianetti da Fonseca se manifestó ayer el gobierno uruguayo. El presidente del país vecino, Jorge Batlle, recibió el apoyo de los principales líderes de su coalición de gobierno, a las medidas económicas que apuntan a contrarrestar los efectos de la devaluación en la Argentina
. Batlle recibió separadamente a los ex presidentes Luis Lacalle, del Partido Blanco, y Julio María Sanguinetti, que encabeza otro gravitante sector de su propio partido, el Colorado, en el comienzo de una ronda de consultas que incluirán también a líderes de la oposición. La idea de los políticos uruguayos es que se mantenga momentáneamente el ritmo devaluatorio mensual, junto con la duplicación de la banda de flotación del dólar, que pasó de 6 a 12 por ciento.

Tanto Lacalle como Sanguinetti pidieron además que haya medidas para reducir el gasto público llevando el nivel a no más de 2,5 por ciento del PBI. Según los dos políticos, con ese nivel Uruguay no quedaría fuera de los mercados internacionales y podría contrarrestar los efectos financieros de la devaluación argentina.

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