31 de mayo 2002 - 00:00

Transbrasil será controlada por sus empleados

Los controladores de la aerolínea Transbrasil, que no opera desde diciembre pasado debido a una grave crisis financiera, donaron sus acciones a una fundación creada por los empleados de la empresa, informa hoy el diario "Jornal do Brasil".

La transferencia gratuita del control de la compañía fue formalizado el jueves, cinco días antes de la fecha en que la aerolínea perderá su concesión para actuar en Brasil por haber completado seis meses sin volar.

La Fundación Transbrasil, la nueva controladora de la que llegó a ser la tercera mayor aerolínea brasileña, anunció que pedirá una prórroga de la licencia y un nuevo plazo para reiniciar las operaciones.

La Fundación Transbrasil posee ahora el 71,58 por ciento de las acciones de la aerolínea luego de que el ex presidente de la empresa, Celso Ciprini, y sus socios, los herederos de Omar Fontana, el fundador, le transfirieran el 54,78 por ciento del capital.

Según la versión periodística, la donación permite a los antiguos propietarios librarse de una deuda que asciende a casi 1.000 millones de reales (unos 400 millones de dólares) y de procesos judiciales que pueden concluir con la confiscación de sus bienes.

Los nuevos propietarios aseguran que realizarán una asamblea general de accionistas el próximo lunes para elegir a los nuevos directores de la aerolínea y que pretenden reiniciar las operaciones de la aerolínea en unos 60 días.

Un vocero de la Fundación Transbrasil consultado por "Jornal do Brasil" afirmó que los empleados de la compañía pretenden aprovechar las tres aeronaves que aún están en condiciones de vuelo para, con una política de bajos costos, intentar reasumir el liderazgo en los vuelos regionales hacia el norte y el nordeste de Brasil.

Los otros tres aviones que le quedaron a la empresa no tienen turbinas debido a que tuvieron que ser entregadas a acreedores como parte de pago de las deudas.

Los empleados aseguran que ya llegaron a un acuerdo con el Departamento de Aviación Civil para que la concesión de la aerolínea sea prorrogada el próximo martes.

Los dirigentes de la Fundación también esperan un aporte de capital de 500 millones de dólares por parte de un grupo extranjero que no identifican.

La aerolínea dejó de operar el 4 de diciembre pasado debido a que no tenía cómo pagar el combustible y, según la legislación brasileña, perderá la licencia el 4 de junio, cuando cumpla medio año fuera del aire.

Según un informe divulgado el mes pasado por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), además de Transbrasil, varias aerolíneas brasileñas tienen graves problemas coyunturales y estructurales que comprometen su viabilidad.

La situación más delicada es la de VASP, empresa que el informe califica como "técnicamente quebrada", seguida por Varig, la mayor aerolínea del país y que pasa por una difícil situación financiera.

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