Un impuesto autorregulado
(El periodista dialoga con un banquero brasileño acerca de una propuesta del economista Rudiger Dornbusch sobre la crisis argentina, de la que hoy hablan en el mercado paulista.)
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Periodista: ¿De qué me está hablando?
B.: ¿No leyó la receta del economista del MIT -de la que hoy todos hablan-para que la economía argentina deje de caer? Dice que la salida pasa por tres medidas: un plan de obras públicas urgente que podría contemplar privatizaciones, piloteado por el FMI, un impuesto a la riqueza «autorregulado» y la administración externa de un préstamo internacional para estabilizar.
P.: Espere, vamos por partes: ¿hay antecedentes en otros países de un impuesto autorregulado?
B.: Sería un impuesto a la riqueza, moderado pero aplicado con firmeza. Autodeclarado, fácil y autofiscalizable. Funcionaría así: cada familia declara sus bienes muebles, inmuebles, autos, cuadros, joyas, acciones, empresas, caballos, etc. y los valúa. Si el gobierno estima que los valores declarados son muy bajos, podrá adquirir los bienes por el valor declarado. Según Dornbusch ya funciona en Suiza.
P.: Bueno, lo dejamos ahí. ¿Y eso del plan de obras?
B.: El principal argumento es que ya lo usaron los Estados Unidos en el '30 y Chile en los '80 para que la aguda recesión que vivieron no siguiera desintegrando la sociedad y así evitar la ruptura social. La idea es emplear 15% de los desocupados en estos planes por un salario mínimo. Dornbusch dice que todavía hay atractivas privatizaciones porque dinero para obras públicas no hay, en cambio el FMI podría conseguir fondos para canalizar en privatizaciones. Dornbusch advierte que es urgente crear empleo como condición sine qua non para evitar lo peor.
P.: ¿Qué más?




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