10 de marzo 2015 - 15:41

Un país cómodo para los trabajadores

Por Noelia Torres, economista del GEENaP.-

El discurso de la presidente Cristina de Kirchner en la Apertura de Sesiones Ordinarias dedicó bastantes pasajes al mundo del trabajo, señalándolo como un eje central de su proyecto económico y político.

En primer lugar se refirió a la baja del Empleo No Registrado (ENR) que para el tercer trimestre de 2014 se ubicó en 33,6%. Resulta interesante analizar la dinámica de este indicador tras doce años de gestión. En el tercer trimestre de 2003 la tasa de ENR se ubicaba en 49,1% (es decir, de cada 100 trabajadores, más de 49 se encontraban en el circuito informal) y para el final del mandato de Néstor Kirchner representaba un 41,4%. En el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner la tasa de ENR pasó de 40,5% a 34,3% (-6,2 p.p.) y en los últimos tres años se redujo 0,7p.p, pasando de 34,3% a los actuales 33,6%. Si bien se logró una recuperación sistemática de la incidencia del ENR por primera vez desde la década del '80, su reducción será un desafío para la próxima gestión de gobierno.

En el discurso, se analizó la evolución del empleo registrado en el duodécimo año de paritarias libres y consecutivas. En este caso, los números también son contundentes a favor de la clase trabajadora. Según datos del Ministerio de Trabajo, para el tercer trimestre de 2014 se homologaron 1408 convenios colectivos contra 1099 que se habían homologado para el tercer trimestre de 2013 (un 28 % más) y los trabajadores comprendidos en la negociación fueron 2,8 millones, mientras que en el mismo periodo de 2013 estas negociaciones habían abarcado 1,9 millones (casi un 43% más).

En esa línea, si hacemos un análisis de la evolución de los convenios, en 2004 se homologaron 348 convenios que abarcaron a más de 1,2 millones de trabajadores, es decir un 304,6% más de convenios y un 128,81% más de trabajadores incluidos. Es interesante señalar que el hecho de que haya más convenios colectivos y más trabajadores es beneficioso tanto para los empresarios como para los trabajadores. Para éstos, las negociaciones otorgan salarios y condiciones de trabajo adecuadas (higiene y seguridad, vacaciones, descansos, etc.) y para el caso de los empleadores se favorece la estabilidad de las relaciones laborales que pueden verse por tensiones no resueltas.

Otro punto mencionado fue la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) a lo largo de toda la gestión kirchnerista y su posición en la región. Respecto a la evolución a lo largo de la década, el SMVM, arrancó en mayo de 2003 con un valor de 200 pesos y en la actualidad se ubica en 4716 pesos (un aumento de 2.358% en doce años). Por otro lado, también se cumplen 12 años de que el Consejo del Salario funciona ininterrumpidamente, no solo determinando el SMVM sino siendo el ámbito de permanente diálogo entre trabajadores y empresarios sobre redistribución del ingreso, asistencia a los desempleados y generación de empleo. Asimismo, la Presidenta destacó el SMVM argentino ya que es el más alto de América Latina con 540 dólares: le siguen el de Panamá (410 dólares), Chile (376 dólares) y Uruguay (364 dólares).

No caben dudas que estas tres medidas son para cuidar a los trabajadores de todos los estratos sociales. En primer lugar, desde que asumió Néstor Kirchner se trabajó para reducir los niveles de ENR, pero nunca se descuidó a los trabajadores registrados tomando la decisión política de reabrir los convenios colectivos, en el cual empresarios y trabajadores negocian sus salarios libremente. Por último, la actualización permanente del SMVM pone un piso de negociación a estos convenios y es un "piso implícito" de negociación para los trabajadores que siguen en el circuito informal.

Por supuesto que estos resultados no se dieron por arte de magia sino que son consecuencia de una decisión política de tomar al trabajador como protagonista central del modelo económico. Este modelo tiene como estandarte la reindustrialización del país para sustituir importaciones y generar trabajo. En este caso, también nuestro país es un líder a nivel regional: tiene la participación de la industria en el PBI del 20%, le sigue México con 17%, Perú con 14% y Brasil con 12%.

Estos números otorgan sentido al cierre del discurso de la Jefa de Estado: llegando al final de la gestión, ella deja un país cómodo para los más vulnerables de la sociedad (entre ellos, muchos trabajadores) que la mayoría se encuentran empleados (la tasa de desocupación es del 6,9%), con un piso de ingresos necesario para tener una vida digna y con condiciones de trabajo establecidas por convenios colectivos y homologadas por el Estado Nacional.

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