Tal vez los habitantes del Viejo Continente no se hayan percatado, pero su panorama económico no es de lo mejor. Basta con pensar en la suba del petróleo (o el cobre en el máximo de 16 años, la soja trepando 25% en doce meses, etc.). Aunque esto nos afecta a todos, merced a 11% que ha perdido el euro frente al dólar en lo que va del año, golpea más a los europeos y quienes vinculan su moneda al euro. Si bien podría suponerse que quienes viven bajo el paraguas del dólar tienen el ( pobre) consuelo de ser los "menos golpeados", no hay que olvidar que la diferencia cambiaria hace que sus productos de exportación sean hoy 11% más caros que hace seis meses. Estas líneas vienen a cuento como un elemento más para colegir cuáles pueden ser en los próximos meses las futuras cotizantes (activos o Bolsas) ganadoras y perdedoras de mantenerse estas tendencias. Mientras tanto, y a menos que ocurra alguna "catástrofe", la actual sería la primera semana desde principios de marzo que queda con los tres grandes índices ganadores en el año. Con apenas una suba de 0,12% para el Promedio Industrial -a 10.578,65 puntos- y tan sólo 1.300 millones de papeles operados en el NYSE, es claro que la sesión de ayer no fue demasiado significativa en ningún sentido.
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Tal vez lo más importante es que mostró una vez más cómo a pesar de las malas noticias (la construcción de viviendas, el índice de la Fed de Filadelfia, los pedidos de seguro por desempleo, las ganancias de Golman Sachs y el petróleo a u$s 56,58 por barril), los inversores obedecen motivos que no siempre son evidentes.
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