Único estatismo no deseado: bancos que nadie los compra
Tal como se preveía, ayer fracasó el intento del ministro Lavagna con la licitación del Banco del Suquía. Se suma así a los ya conocidos casos del Bisel y Bersa (Banco de Entre Ríos) que fueron absorbidos por el Banco Nación cuando el francés Crédit Agricole anunció su retiro del país a principios del año pasado. El Suquía es una entidad con 2.000 empleados y fuerte presencia en Córdoba. El ministro Lavagna había obtenido de Eduardo Duhalde, un decreto por el cual, a través de una comisión especial, se hacía cargo del saneamiento del sistema financiero cuando, en realidad, esas atribuciones siempre pertenecieron al Banco Central. Fue una entre otras varias responsabilidades que le capturó. Primero anunció que los bancos se iban a subastar de forma transparente en la Bolsa de Comercio. Luego optó por un llamado a licitación. Ayer decidieron repetir el proceso y seguir intentando colocar los bancos, los que, por ahora, nadie compra.
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El Suquía ahora se suma al Bisel y al Bersa (Banco de Entre Ríos SA) que el Nación había absorbido cuando el francés Crédit Agricole decidió irse de la Argentina a principios del año pasado. El Banco Nación ayer a última hora informó que reabrirá la licitación por estas tres entidades que quedaron en la órbita estatal, aunque que en esta etapa «requerirá un mayor compromiso de aporte de capital por parte de los oferentes». Según sostuvieron funcionarios del Nación, ya habría interesados en comprar los bancos en cuestión en condiciones «mucho más atractivas».
«Cambiaron las condiciones de mercado desde que se lanzó la licitación y es excesivo lo que pedían los dos que seguían en carrera», explicó uno de los miembros del comité que analizó las propuestas.
El proceso de venta del Suquía se lanzó en junio, y la adjudicación, que parecía inminente, se fue postergando en por lo menos tres oportunidades en medio de una gran desprolijidad y versiones cruzadas. Las excusas fueron diversas. Desde bajar al mejor oferente (el empresario Euclides Bugliotti) hasta solicitar un pedido al Banex para que se comprometiera a no pedir ayuda adicional de liquidez una vez que se le adjudicase el Suquía. Incluso hasta se reclamaron informes al Central y a distintos organismos del Estado para determinar si podía continuar con la licitación.



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