El nuevo canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, anunció ayer en Montevideo que Cuba pidió formalmente asociarse al Mercosur y que el gobierno de Uruguay defenderá este reclamo. Sin embargo, tanto desde la Argentina como de Brasil se considera que este proyecto no tiene mayor destino, por lo menos en los próximos años. Gargano había hecho el anuncio luego de una reunión con el canciller de Fidel Castro, Felipe Pérez Roque, en la que también estuvo presente el nuevo presidente uruguayo, Tabaré Vázquez. El ministro oriental se comprometió a tomar una decisión sobre la solicitud cubana antes de julio, cuando Uruguay asuma la presidencia pro témpore del bloque, integrado además por Brasil, la Argentina y Paraguay.
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Sin embargo, la intención choca contra una realidad: para ser miembro del bloque (del cual también son asociados Bolivia, Chile, Perú y Venezuela) es necesario ser un país democrático, según la Cláusula Democrática del Mercosur firmada en Ushuaia (Argentina) en julio de 1998. Esta imposición se había agregado al tratado de Asunción en esa oportunidad a pedido del presidente brasileño de esos años, Fernando Henrique Cardoso, como mecanismo para impedir el ascenso al poder en Paraguay del militar Lino Oviedo vía un golpe de Estado. La cláusula, obviamente, no hablaba sobre la discriminación entre dictaduras de izquierda y de derecha, con lo cual el régimen de Castro estaría alcanzado por la limitación. Informate más
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